martes, 14 de junio de 2011

LOS FRUTOS DEL 15-M

El 15-M ha triunfado y ya ha servido de mucho. Ha servido para decir a los partidos, banqueros, medios de comunicación y jueces, que el pueblo no admite todo, que han llegado demasiado lejos en su desprecio a los ciudadanos y que la democracia representativa ha fallado por las traiciones de los representantes a sus representados. Ha fallado porque el sistema no permite alternativas reales, porque siempre te da a elegir entre lo malo y lo peor. Ha fallado porque no se admiten intromisiones del pueblo en una democracia que de hecho no le pertenece. Que no es real la democracia porque la voz de los trabajadores (sindicatos) y de otros colectivos está mediatizada por los que controlan su superviviencia económica.



Ha fallado porque es descarado que hay grupos de presión a los que nadie cuestiona y que tienen intereses contradictorios con los valores constitucionales, y con los interese populares. Si los mercados imponen sus intereses a la superviviencia económica, al bienestar y a la protección de los estados de necesidad de los más desfavorecidos, si se facilita el beneficio de unos pocos sobre el derecho al empleo o la vivienda, al crédito, a una justicia eficaz para todos, al derecho a una educación o salud de calidad y accesible a todos, lo haga quien lo haga, es una traición a la voluntad expresada en el contrato social que firmamos al aprobar la Constitución.



Debemos de fijar un resultado concreto que demuestre que podemos cambiar entre todos esta vida de sumisión al sistema establecido. Exijamos el lunes un decreto que paralice indefinidamente las subastas y desahucios de viviendas ocupadas permanentemente por los deudores de los créditos hipotecarios y acrediten que no pueden pagarlos por haber perdido su empleo u otras circunstancias que hayan hecho imposible abonarlos. Debemos exigir el rescate de los ciudadanos de las manos de las entidades financieras a las que estamos salvando con nuestro dinero de sus tropelías.



Haz que esta demanda llegue a ser asumida por todos y sea la bandera de mínimos, sin renunciar a otras. Será una rectificación de lo decido en el Congreso, será una bofetada a los mercados, será una demostración de poder y un ejemplo que podemos mostrar al mundo de poder popular y DEMOCRACIA REAL que produce cambios concretos, que es solidaria, que hace realidad los derechos constitucionales.



NI UN SOLO DESAHUCIO POR PERDER EL EMPLEO.



Si Botín (Alí Babá) y los cuarenta ladrones fueron recibidos bajo palio en la Moncloa por ZP, nosostros somos más y tenemos más derechos. Somos los que hacemos realidad los sueños y ahora la DEMOCRACIA REAL ES EL MÁS QUERIDO Y NECESARIO.


sábado, 21 de mayo de 2011

EL 15M TIENE QUE DAR FRUTO


El 15-M ha triunfado y ya ha servido de mucho. Ha servido para decir a los partidos, banqueros, medios de comunicación y jueces, que el pueblo no admite todo, que han llegado demasiado lejos en su desprecio a los ciudadanos y que la democracia representativa ha fallado por las traiciones de los representantes a sus representados. Ha fallado porque el sistema no permite alternativas reales, porque siempre te da a elegir entre lo malo y lo peor. Ha fallado porque no se admiten intromisiones del pueblo en una democracia que de hecho no le pertenece. Que no es real la democracia porque la voz de los trabajadores (sindicatos) y de otros colectivos está mediatizada por los que controlan su superviviencia económica.

Ha fallado porque es descarado que hay grupos de presión a los que nadie cuestiona y que tienen intereses contradictorios con los valores constitucionales, y con los interese populares. Si los mercados imponen sus intereses a la superviviencia económica, al bienestar y a la protección de los estados de necesidad de los más desfavorecidos, si se facilita el beneficio de unos pocos sobre el derecho al empleo o la vivienda, al crédito, a una justicia eficaz para todos, al derecho a una educación o salud de calidad y accesible a todos, lo haga quien lo haga, es una traición a la voluntad expresada en el contrato social que firmamos al aprobar la Constitución.

Debemos de fijar un resultado concreto que demuestre que podemos cambiar entre todos esta vida de sumisión al sistema establecido. Exijamos el lunes un decreto que paralice indefinidamente las subastas y desahucios de viviendas ocupadas permanentemente por los deudores de los créditos hipotecarios y acrediten que no pueden pagarlos por haber perdido su empleo u otras circunstancias que hayan hecho imposible abonarlos. Debemos exigir el rescate de los ciudadanos de las manos de las entidades financieras a las que estamos salvando con nuestro dinero de sus tropelías.

Haz que esta demanda llegue a ser asumida por todos y sea la bandera de mínimos, sin renunciar a otras. Será una rectificación de lo decido en el Congreso, será una bofetada a los mercados, será una demostración de poder y un ejemplo que podemos mostrar al mundo de poder popular y DEMOCRACIA REAL que produce cambios concretos, que es solidaria, que hace realidad los derechos constitucionales.

NI UN SOLO DESAHUCIO POR PERDER EL EMPLEO.

Si Botín (Alí Babá) y los cuarenta ladrones fueron recibidos bajo palio en la Moncloa por ZP, nosostros somos más y tenemos más derechos. Somos los que hacemos realidad los sueños y ahora la DEMOCRACIA REAL ES EL MÁS QUERIDO Y NECESARIO.

miércoles, 18 de mayo de 2011

DEMOCRACIA REAL O DEMOCRACIA PROHIBIDA


En democracia es en tiempo de elecciones, el momento para que el pueblo hable. Pero en una democracia de verdad, el pueblo debe decidir sobre todo cuanto quiera, con reglas limpias que respeten todos los derechos y libertades. Es nuestro gobierno, el del pueblo, nuestra voluntad expresada de mil maneras la que tiene que prevalecer. Esos que prohíben son ciudadanos, unos como nosotros, como los políticos, como los policías. Todos somos ciudadanos iguales, y nos debemos mutuo respeto. Las protestas y las propuestas son debidas a la falta de respeto de los políticos, banqueros y, ahora, jueces, a nuestra voluntad colectiva. Son ellos los que quieren evitar que ésta se exprese, sin violencia ni imposiciones.

La lay electoral no prohíbe las reuniones, ni manifestaciones en campaña electoral. La Junta Electoral Provincial de Madrid, no se atiene al principio de legalidad al prohibir estas reuniones. "La celebración de actos públicos de campaña electoral se rige por lo dispuesto en la legislación reguladora del derecho de reunión" (art. 54 de la Ley Electoral).
No se pueden limitar derechos constitucionales basados en sospechas, ni suspenderlos cautelarmente, (sentencia T.C. Bildu) pues son atentados a esos derechos que deben ser garantizados por los poderes públicos, interpretando restrictivamente las leyes que establecen limitaciones a los mismos.

Estos jueces han podido prevaricar al adoptar una decisión injusta e ilegal, a sabiendas de que limita los derechos de los ciudadanos a opinar, expresarse, reunirse, pacíficamente, respetando los derechos de los demás a hacer lo mismo.

La democracia es el sistema que permite decidir al ciudadano, con el fin de seguir teniendo posibilidad de seguir decidiendo. Se profundiza la democracia cuando el ámbito de decisión es cada vez mayor, con mejores datos y elementos de juicio, sin manipulación. No existe cuando el sistema electoral es un sistema de reglas trucadas para que siempre se decida lo que interese a los que no creen en la democracia. Los que aceptan las elecciones y las instituciones como un mal menor, pero siempre que el sistema no atente contra sus privilegios. Para ello se asegura que los elegidos sean siervos de sus designios e intereses. Si es de los nuestros mejor, pero si no lo es lo compramos. Si no se deja comprar... Ya sabéis lo que le pasó a Allende.

Decidamos lo que queramos, como queramos si es con respeto a los derechos de todos, y no aceptemos imposiciones de nadie. Resistamos y venceremos.

lunes, 16 de mayo de 2011

De la manifestación de ayer, no dudo de que habrá lecturas interesadas, pero son desde luego lejanas del interés de los participantes-convocantes, de sus objetivos, de sus formas y, espero, de sus resultados. Los que se sientan aludidos en la izquierda deben reflexionar si han dejado abandonados a su suerte y ni han canalizado todas las energías de resistencia y cambio del sistema que gente está pidiendo. Si no se han dejado arrastrar por el sistema. Necesitamos una izquierda fuerte, organizada, combativa y con capacidad de propuestas realistas e ilusionantes. Necesitamos democracia real, diaria y efectiva en la solución de los problemas de la gente. Necesitamos nuevas formas de participación política, por algo se empieza. Pero no ha de ser solo una reacción a lo que no nos gusta. Hay que pasar de la protesta a la propuesta. YA.

miércoles, 18 de febrero de 2009

A LOS CURAS OBREROS (Paco, Rafa y Miguel Ángel)

Hoy, en el 246 aniversario de la fundación de la Colonia de Fuente Palmera, han nombrado hijos adoptivos a Paco, Rafa y Miguel Ángel.

Era una deuda que hoy se ha visto saldada.

A mi derecha Miguel Ángel y su hermano Eulalio Ibánez. A mi izquierda, Rafa y Paco.


Hasta ahora nadie en la Colonia de Fuente Palmera ha hecho justicia con el público reconocimiento del gran regalo que fueron para nuestros pueblos esos tres hombres, curas sin sotana, venidos para mostrarnos el rostro cercano y humano de una Iglesia fraternal con los empobrecidos de entonces, nueva y liberadora de tantas ataduras. Incluso con el tiempo, aquella etapa se nos presenta por la jerarquía actual de la Iglesia, y un sector de la misma, como un error afortunadamente rectificado.


Por una vez vimos como la Iglesia se ponía del lado de los perdedores, como evidenciaban con su vida y su palabra la inhumana lógica del capital, del mercado, de los privilegios ancestrales del caciquismo agrario andaluz, y los desastres que provoca. Después de verlos compartir con sus compañeros el tajo, los sudores y fatigas de una dura jornada de algodón, o de aceituna, sin otra pretensión que mostrarse cercanos y en disposición de ayuda, sin exigencias ni adoctrinamientos, era más fácil entenderlos después en la Iglesia cuando nos decían: Dios es amor.


Cuando hablamos de los tiempos de la transición política, nos referimos al papel fundamental del Rey, de Suárez, y algunos llegan a reconocer la grandeza, generosidad y sensatez del Partido Comunista. Sin embargo, quiero reconocer hoy el inmenso papel que jugaron las organizaciones obreras cristianas y los curas de la teología de la liberación, tanto en el debilitamiento del Régimen, como en la construcción de un nuevo futuro para nuestro país.


Rafa, Paco y Miguel Ángel mantuvieron desde el primer día una actitud de servicio desinteresado, de humildes portavoces de un mensaje que la jerarquía de la Iglesia, protectora y detentadora del poder, aliada de la riqueza, controladora de la sociedad, había ocultado. Con ellos aprendimos el valor de grandes y hermosas palabras, como igualdad, fraternidad, justicia, misericordia, libertad. Sentimos que era posible la utopía necesaria. Además de a Cristo nos hicieron participes del testimonio de otros grandes hombres como Ghandi, Luther King, Allende, monseñor Romero. Cantamos junto a ellos canciones desconocidas de autores prohibidos: Victor Jara, con “A desalambrar”, “Te recuerdo Amanda”, o aquél Padre nuestro, subversivo y liberador, que decía: “Levántate y mírate las manos, para crecer estréchala a tu hermano, juntos iremos unidos en la sangre, hoy es el tiempo que pudo ser mañana”. Paco Ibáñez, cantando a Machado, Lorca, Miguel Hernández, o Gabriel Celaya, en “La poesía es un arma cargada de futuro”, que Rafa cantaba en todas las muchas ocasiones en que, en el Bar de Ricardo, la charla terminaba en fiesta, y algunos terminamos por memorizarla:


"Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica. Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quienes somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo".


Nacieron inquietudes y era intensamente gratificante ver al cura, al jornalero, convertirse en director de teatro, en profesor, y el joven jornalero en alumno, en actor, en cómplice de una tarea que hacía extender la ilusión en un pueblo oprimido y alienado. La misma gente que había visto al cura entrometido, perseguidor de pecadores, controlador de la vida privada, siempre invitado en la mesa del rico, veía ahora al cura pesando sacos de algodón, con los "ganchos" colgados del cuello, y después en la taberna hablando con sus compañeros de ¿a cuánto lo pagan en “La Corregidora, en “La Suerte”, o “Las Valbuenas”?; dando clases de los cursos de alfabetización de Radio ECCA, ensayando el Mercado, o Jesucristo Superstar; cogiendo la maleta y emigrando a la uva a Francia, o a la aceituna a Torrubia en Jaén. Allí invitaron al obispo (el recordado Monseñor Cirarda) a ir a visitarlos y éste así lo hizo. Imaginad la sorpresa de los aceituneros, del patrón y del obispo al comprobar las condiciones del alojamiento y la sintonía de los curas y sus feligreses-compañeros.


Nada fue gratis, no hay cambio sin sufrimiento. En los últimos años del franquismo sufrieron incomprensión de unos, críticas, persecución y hostigamiento desde el poder, desde los sectores reaccionarios, y la continua vigilancia desde una superioridad, en el mejor de los casos, superada por las circunstancias. Llegada la democracia, también recelaron algunos elementos de algún partido de izquierdas, en Córdoba y en la Colonia, de aquellos elementos con influencia en la gente y que no controlaban. Sobre todo de los que no se unieron a la tarea de adoctrinamiento partidista con el principal y casi exclusivo objetivo de conseguir y mantenerse en el poder.


Con el tiempo, Rafa Yuste primero y Miguel Ángel se fueron buscando otros frentes dentro de su compromiso. Rafa a Nicaragua y Miguel a Marinaleda. Paco se quedó en Fuente Palmera con una nueva vida, con otras responsabilidades, pero sin abandonar nunca la actitud de servicio, el compromiso con sus valores, sus creencias y sus ideales de justicia. Escribo estas letras, con ocasión de la presentación que realicé del libro Pobres Palabras, del que es autor Paco López de Ahumada, que tuvo lugar el día 27 de enero pasado, en Bodegas Campos de Córdoba, de la mano del Ateneo de Córdoba. Espero que alguna vez, desde alguna instancia, oficial o no, de la Colonia de Fuente Palmera, se ponga en valor esta parte de su historia, y a sus protagonistas.


miércoles, 14 de mayo de 2008

La utopía necesaria

Desde antes de la desaparición de la Unión Soviética está abierto el debate sobre el futuro de las ideologías que tiene su origen en el pensamiento marxista. Se nos planteó entonces, que ese momento coincidía con el fin de la historia, o lo que es lo mismo, el fin de las utopías. No me parece nada positivo ese debate, es más no me parece realista. Nada existe más improbable que esperar que la humanidad se resigne a no avanzar hacia nuevas metas, ni que se quede instalada en la apatía, sin capacidad de reacción ante las, cada vez, mayores contradicciones e injusticias que genera este “capitalismo triunfante”.

Es preciso condenar las aberraciones inhumanas a que llegaron algunos estados totalitarios utilizando como pretexto ideas que, pretendiendo salvar al hombre de su propio egoísmo, lo anularon como ser individual, con capacidad creadora, convirtiéndolo en un ente sin valor ni objetivos propios, que no fueran servir a una entelequia monstruosa llamada Estado. Pero de ahí a tirar al basurero de la historia a millones de hombres y mujeres que creyeron en proyectos de igualdad, y dignidad humana, como respuesta a la dominación de los sistemas totalitarios y del capitalismo salvaje, va un abismo. Ante la esclavitud del fascismo, muchos de ellos pagaron un alto precio en la lucha por conseguir la libertad. También ese ansia de libertad les llevó a apartarse de la protección del U.R.S.S y otros llegaron a ser perseguidos por el llamado “socialismo real”, por no aceptar que éste impusiera su yugo “salvador”, al precio del silencio ante la amenaza de muerte de los discrepantes.

No hay que tener complejo de culpabilidad por lo que no fue nunca modelo de conducta de los que mantuvieron encendida la llama de la esperanza en la reconquista de la libertad, y de un futuro de progreso social, aquí en España o en el resto del Mundo. Sería tan injusto como hacer pagar las culpas de los inquisidores de ayer o de hoy (esos obispos afines a la ultraderecha interna del PP), a los teólogos de la liberación, a los “Romero, Casaldaliga, o Ellacuría”, o a tantos cristianos de base, curas obreros, misioneros y cooperantes cristianos que dan lo mejor de si mismos, y sus propias vidas, en los lugares en que la injusticia del sistema capitalista se hace más evidente y clamorosa.

El verdadero debate no es otro que el que nos lleve a saber cómo construir una sociedad que responda a los verdaderos retos de la humanidad, para llegar a ser realmente humana, cercana a todos los ideales y valores más excelsos, los que constituyen ese patrimonio intangible, espiritual incluso, de las grandes utopías, que inspiraron a los grandes hombres que han marcado y siguen marcando el camino de la humanidad. Los retos siguen ahí: el fin de las guerras, la miseria, el hambre y las enfermedades curables, el analfabetismo, la falta de libertad, las vejaciones en todas sus formas, las discriminaciones raciales, políticas o sexuales. El “¿qué hacer?” tiene que tener una respuesta cada vez más unitaria, menos burocrática, más volcada en la realidad, desafiando al conformismo con ilusión, o mejor, con la seguridad de que podemos conseguir alcanzar un mundo más humano, en paz entre los hombres y con la naturaleza.

¿Qué nos lo impide? Nada, salvo nosotros mismos. Esos objetivos no son utópicos, son más cercanos y sencillos para la humanidad que alcanzar el desarrollo armamentístico que hoy permite destruir el planeta apretando un botón, o viajar por el espacio.
¿Puede ser posible destruir el mundo, o conquistar las estrellas e imposible salvarnos de nosotros mismos?. Creo que no. La utopía de la paz, la libertad, la dignidad en igualdad de todos, y el progreso en armonía con la naturaleza, es posible. Esa es la mejor definición de libertad, la capacidad humana de escoger y crear su propio futuro. La historia humana es el relato de nuestros fracasos, y de nuestros éxitos, en la lucha por ese poder indiscutible del hombre que es su propia libertad. El poder de la libertad nunca cederá tanto ante los todos los totalitarismos externos, como cuando somos nosotros mismos los que nos negamos esas capacidades, dejando de ser libres, y de ser humanos.

Estoy convencido de que deberíamos cambiar el enfoque tradicional en la lucha contra la injusticia. Siempre tendemos a ver al enemigo fuera de nosotros, continuamente nos hacemos "trampas en el solitario" para descartar de nuestra responsabilidad toda culpa en los males de la sociedad en la que habitamos, y en el mundo. Pero eso no es siempre así, somos todos responsables en cierto modo y medida. Unos serán más y otros menos, unos se nos representarán como la personificación del mal, mientras veremos que hay personas angelicales a las que nada imputaremos. Pero cuando los males presentes y los peligros del mañana son tan graves y evidentes, hasta las propias víctimas del sistema tienen que preguntarse en qué están colaborando por acción u omisión en mantener esa situación.

Todos podemos hacer algo más, algunos mucho más, por objetivos que, para empezar, ni siquiera tenemos como prioritarios. Pensemos en las preferencias de los que viven pendientes de su equipo de futbol, su trabajo y su familia (a veces, por ese orden), y cambiemos o añadamos al fútbol o la televisión, infinidad de cosas, desde tunear el coche, la cacería, los videojuegos, y tendremos una idea clara de que vivimos indiferentes a los retos en los que les va la supervivencia a muchos seres humanos o la conquista de logros sociales que aseguren la paz, la libertad y la justicia para todos los seres humanos, de hoy y de un mañana, cada vez más oscuro. Algunos, incluso desde organizaciones sociales, políticas o culturales, dedicamos más tiempo a las propias dinámicas internas de estas organizaciones, que a conseguir los objetivos para los que los que fueron creadas.

La utopía es imprescindible, pero para conseguirla es necesario establecer objetivos concretos y cercanos, que vayan en pos de aquélla, que sean asumidos por un número suficiente de personas, que estén muy concienciadas, comprometidas y seguras de conseguirlos. Es urgente iniciar una dinámica colectiva que pueda ir generando, poco a poco, nuevas iniciativas hacia metas ascesibles pero que proyecten, desde el hoy, un nuevo futuro; dentro de un proceso en el que aparecerán contradicciones, empezando por las nuestras propias. Esas son las primeras que habremos de superar para ir creciendo al mismo tiempo que nos acercamos a objetivos que nos demandan ser también nosotros diferentes.

En este sentido es en el que encuentro interesantísimo el planteamiento del jesuita Esteban Velásquez “Iniciativa Cambio Personal Justicia Global” (personayjusticia.wordpress.com), que tuvo su puesta en marcha en el encuentro de Ceuta el pasado 28 de septiembre de 2.007: “Espiritualidades, Éticas y lucha por la Justicia global”. De ese encuentro podéis tener una referencia en http://www.enfoca.es/2007/10/iniciativa-cambio-personal-justicia.html, y ver los contenidos de las ponencias en http://www.youtube.com/personayjusticia.

jueves, 17 de mayo de 2007

FERIA DE OCHAVILLO

En esa patria de los afectos, de las emociones vividas y evocadas, que es para mí Ochavillo, guardo un lugar preferente a nuestra Feria.

Es Ochavillo un pueblo que se ha definido, desde siempre, por su sentido tan especial de vivir lo lúdico, por ese saber participar en lo festivo celebrando la vida que triunfa sobre las urgentes necesidades de antes, y las ansias de necesitar de hoy. Eran, son nuestras fiestas, detenerse a ensalzar la vida, parar el reloj para encontrar al vecino, al compañero de trabajo, al ochavillero emigrante o al forastero que siempre vuelve, en la dimensión del hermano en el disfrute de una existencia que se rebela a ser rutina, a ser represión en la obediencia, a todo lo que siendo extraño a una vida plena y con sentido, se nos impone cada día de forma irremediable.

Eran estas las fechas en las que ya empezábamos a vivir la Feria. A vivirla esperándola ansiosos, de niños, porque venían “los volaores”, “las cunitas” o, ya más tarde en mi niñez, los coches de choque, que fue todo un acontecimiento. En la adolescencia y juventud, la feria era la promesa de que los amores secretos encontraran la ocasión para escaparse, de los pechos ardientes e inciertos, a las bocas, de los requiebros en la fuente a los paseos, de la cinta bordada, a colgarla en el cuello de la amada después de la carrera; de los secretos pecados al pellizco, el roce y el beso robado. Si, por estas fechas de mayo, soñábamos que ya nos despertaba la Diana Floreada de los músicos de Écija.

La vida, que siempre tuvo que ver con el amor y la guerra, encauzaba las rivalidades con los forasteros, llegada la feria, en forma de partidos de fútbol en el rastrojo más cercano. Todos estábamos pendientes de que la siega terminara para pegarle patadas a cualquier cosa, con el directo objetivo de machacar las cañas del trigo que se vengaban tiñendo de rojo nuestros tobillos. Era todo un poema épico conseguir el permiso del dueño, después la rifa para comprar el balón, y, los tiempos cambiaron cuando, por fin Ochavillo, los mayores tuvieron las primeras camisetas marrones con el típico pantalón corto azul, que era como el “mono” de los deportistas.

Aquellas tardes de Mayo eran para los hombres de toros en la tele, discusiones sobre el Cordobés y el Platanito, y caracoles en la “enramá” del bar de mi padre, del “frenazo” o de Ricardo. Para las mujeres, siempre más atareadas, era mayo el mes de encalar las casas, a veces después de venir de la escarda del algodón, que era la faena que nutría las escuálidas bolsas de nuestros padres. A los doce años, los de mi generación ganamos con ellas el primer salario después de pasar la dura prueba del “salmorejo”, un rito vengativo, una novatada cruel, de las mujeres que en los tajos sacaban las fieras que llevaban dentro, dejando correr las lenguas largas y el agua de los cántaros. Las recuerdo felices trabajando unidas en las cuadrillas. Allí se alentaban unas a otras para demostrar su fuerza primitiva, su alegría de vivir reprimida. Las recuerdo yendo en manadas de bicicletas por el camino de “la polvorilla” o de “las monjas”, pero también más tarde, en las furgonetas que hacía de taxi y de autobús laboral, mientras los hombres se habían motorizado con las Derbis verdes y colorás de Candiles. Aunque pagamos el pato cuando ellas tiraban el sombrero por alto, secretamente, la generación del 58 a la pertenezco, fuimos empezando a ser un poco cómplices en la pelea que todavía no había empezado por la igualdad de la mujer. Aquellos “sarmorejos” fueron un buen entrenamiento para ellas.

La temporada de primavera verano en el vestir no comenzaba pronto. Manolo, primero, y Fernando el “Comerciante”, después, no hacían el agosto hasta finales de Junio. Un poco antes las modistillas habían elegido las telas y los cortes, y después de la temporada fuerte de las comuniones, “Pepillo Pataleto” y “La Locadia”, se afanaban en completar, con botones y encajes, los vestidos de telas surtidas que un hombre amable y cojo les vendió “a dita”. La Feria iba tomando forma, para ellas se iba tomando el color de la tela de su vestido.

Los de siempre, como siempre, el cura y el Alcalde disponían, pero eran otros los que se ocupaban de lo más ingrato: “pedir pa la feria”, decorar la plaza, y preparar la procesión. Su recompensa era la felicidad de otros, la sonrisa de los niños en las carreras de sacos. En Ochavillo existen motivos para muchos, para darle la vuelta al dicho de que “tenemos muchas ferias”.

viernes, 16 de marzo de 2007

A los ricos melones

Al “Pipi”, el “Rubio Pastor”, “Banderas” y “Piobas” (In memoriam)Por esta época del año en que escribo -“por San José nacíos o por nacer”- se sembraban los melones de secano. El “Pipi”, el “Rubio Pastor”, “Banderas” y “Piobas”, echaban “a medias” melonares en las dos Parrillas, la Vieja o la Nueva. En la “volcá” de la Parrilla Vieja, o de la Casilla de Pío, hacia el arroyo, o más hacia Villalón, por debajo de las tierras que después fueran de Palacio, descubrí desde niño el valor de la amistad, cuando falta casi todo lo demás. Los antes mencionados meloneros fueron los mejores maestros, compartiendo sufrimientos para sacar adelante aquellos melones amarillos tan dulces; mimados a base de escardillo y de “plané”, porque a falta de agua lo mejor era levantarles el polvo y echarles tierra fina y un poco húmeda en la cruz. Aquellos manjares, que se esperaban cortar para el día de la Virgen, eran cosa que hoy no se come, que ya no existe; como aquella amistad tan familiar, tan sencilla, de unir las suertes, de compartir un melón algo caliente y unas risas, a media tarde en la “enramá”. Para los que no los conocieron, El Pipi, era el marido de la Patrocinio; eran más que vecinos, cuando casaron al “Caballo” con la Nati “la Pulga”, y por poco me pongo malo de arroz con gallo y carne con tomate. ¡Como lloraba la Patri, su hija, cuando se fueron a Barcelona¡. También lloraba cuando su hermano Matías se fue unos días porque quería ser torero. Compartíamos el pozo que daba la mitad a cada patio, al que alguna vez me bajó mi padre amarrado a una soga para limpiarlo o sacar algún cubo imposible de rescatar incluso con aquel artilugio con muchos ganchos. El “Rubio Pastor”, Manuel Cárdenas, fue el padre de los Soleaos, de Pedro, de Pepe, de Domingo, ….del pobre Rafalín, que en paz descanse. Antonio el Molinero era su hermano, y tan “Rubio”, como mi sobrino, que heredó la mita del apodo. No podría explicar con palabras la profunda amistad que los dos fraguaron con mi padre en torno a la proximidad de los melonares, a ayudarse a criarlos y a venderlos juntos. A los hijos también nos unió la misma relación, recuerdo con especial cariño a Rafalín; él o el Domingo y yo, con nuestras burras hicimos muchos viajes de la Parilla al Ochavillo, con nuestras cargas de melones, o apostados con las bicicletas para dejarnos atrás las nubes de mosquitos que nos perseguían, al volvernos casi de noche al pueblo, en los meses de julio y agosto. Mención aparte tengo que hacer de otro insigne melonero, al que traté de más mayor con frecuencia en la Parrilla Nueva, Antonio Hens, “El Banderas”, que me dejó el mejor de los recuerdos. Parece que lo estoy viendo, alto y enjuto, con un cigarro cayéndole de la boca entreabierta que dibujaba una media sonrisa entre la negra barba de tres días. A esa edad aprendes rápido a conocer a la buena gente entre los mayores: son los que están dispuestos a pararse tranquilos, a hablar pacientemente de la vida con un niño como tú.El melonar era una forma de vida veraniega, al que se unían cuidar las cinco cabras más malas que hayan nacido, criar una piara de pavos y un pequeño huerto de tomates, pimientos y habichuelos, aprovechando el agua de una fuente o una poza, que garantizaban el picadillo, y el salmorejo. Las sobras del melonar y el huerto y los rastrojos vecinos daban de sí para que hubiera pavos y chivos que vender en Nochebuena. La suerte jugaba su carta cada año, los compradores siempre a por el sudor y la sangre del pobre melonero. Los que se vendían en Ochavillo salvaban los garbanzos. En una ocasión mi padre se armó de valor y llevó un camión a Barcelona. Cuando llegó le regatearon el precio, y les dijo que prefería tirarlos, ordenando al camionero que tirara para Hospitalet. Los vació en una esquina, y nada más terminar, sin haber vendio ninguno, llegaron los municipales. Pero, casi al mismo tiempo pasó, un ochavillero que, al ver la situación cundió la voz, y los melones, mejor vendidos, desaparecieron en menos que se persigna un cura loco. La solidaridad evitó la tragedia. ¡CUANTAS VECES CONTÓ MI PADRE ESE SUCEDIDO PRESUMIENDO DE OCHAVILLO Y DE SU GENTE¡

sábado, 3 de marzo de 2007

EL BAR DE PIOBAS

EL BAR DE PIOBAS (Antes Bar del Pelliza) Me arrastra a escribir el recuerdo del Bar que fuera llevado por mi padre, del que entonces era dueño mi abuelo Tomás, y regentara, antes que mi padre, mi Tío Antonio El Pelliza. Los recuerdos se mezclan en distintas situaciones (cuando había baile, a la hora del vino o del café de la tarde, el aguardiente de la mañana) y aparecen en cada una distintos personajes. Al mismo tiempo también cambia el decorado: cuando estaba todo el bar diáfano, cuando estaba partida la habitación del televisor, cuando la barra estaba al frente según se entraba, o cuando al principio estaba al fondo a la derecha, con una ventanita a la izquierda de la barra por la que mi madre pasaba las pocas tapas que se vendían entonces. Con el tiempo, el recuerdo más vivo es el de mi padre a las seis menos cuarto, en invierno, en la mesa camilla a la entrada a la derecha, vendiendo billetes de la Catalana. Allí iban llegando los viajeros a Córdoba, los costilleros que llevaban los sacos de zorzales para que se vendieran en la capital, de “extranji” como era natural. Dugo y Pepe Levanta, tomaban el café con los primeros que se despertaban en el pueblo, aquellos a los que la necesidad de una copa de aguardiente o coñac, tiraban de la cama. Era el momento de las primeras bromas, de ponerle buena cara a la mañana. Como todos conocían el genio de mi padre, ya entraban provocando, buscándole la boca. A veces ni eso hacía falta, el que entraba lo miraba, sonreía a medias y mi padre otorgaba su respuesta riéndose “pa dentro”; se le iluminaban los ojos brillantes, y un movimiento entre el hombro y la cabeza, servía de contestación. Eso que ahora llamamos complicidad no era entonces otra cosa que vivir y beber la vida a pequeños sorbos de felicidad inventada, no dando respiro a la desdicha que nos cercaba por todos los frentes. Volviendo a mi padre, y su incontestable buen humor, era el pretendido tamaño de su cabeza lo que más juego le daba a la hora de sacarle partido para ese menester de pasarlo bonito. Contaba sin complejos una anécdota en la sobrerería Russi de Córdoba, en la que por fin encontró una mascota que le estuviera bien. Cuando le pidieron veinte duros dijo que no se la llevaba. “Llévese usted la mascota porque sino no encuentra otra para su cabeza”. “Véndamela usted si quiere encontrar cabeza para ella”, fue la respuesta. Mi padre tenía algo que impedía el mal ambiente en su presencia, aunque no las acaloradas discusiones, casi siempre de toros, ya que no soportaba al torero de la época: El Cordobés. Gustaba mi padre de los toreros de arte: El Viti, Diego Puerta, Ordóñez, y todos los que no hicieran “charlotás”, que es como él calificaba al toreo del “Renco”, (apodo de Benítez en Palma del Río). En ese ambiente entrañable, a la hora del vino de medio día y de la noche, se juntaban, entre otros, Rafalín el de la María, el hermano del Borrego, tan estoico y altivo con sus gafas negras que destacaban en su cara pecosa y sonrosada, Caamaño que era tan distinto al resto, lo recuerdo generoso pasándome una entrada del cine cuando no me daban para ella y ponían una mejicana del Oeste, de Los tres hermanos Diablos: Juan, Julio y José; Frasquito, era el hombre tranquilo y bonachón que sabía estar como nadie en un mostrador; José el Cantinero un hombre que tenía cara de haberse peleado con la vida y que se fue pronto, cuando le estaba ganando…, Algarrada y Pepino llenaban medio mostrador, mientras el pobre “Alegre”, el marido de la Josefa, sentado a cierta distancia, omnipresente, tan flaco, que no sabíamos de dónde le salía aquella voz, tan fina pero tan firme, tan irrefutable: “¡Viva Rusia¡”. Ese grito era para mí el necesario contrapunto al continúo “Viva España” que tanto chocaba en la patria de la escasez y la supervivencia. Porque, bromas parte, cada uno llevaba su cruz, pensando en que no faltara algo que llevar a la mesa, o no tener que ir a “por fiao” a la cantina, o pagarle algo de la trampa de pan a la Amelia. De vez en cuando veías que dos compadres, bajando la voz, se hacían confidencias sobre sus dudas en coger la maleta, “porque me ha llamado mi hermano, o mi amigo fulanito, que nada más llegar ya están todos trabajando”. Alemania, Barcelona, Valencia eran destinos más frecuentes en Ochavillo que Bilbao o Madrid. Por tanto el humor era un producto de primera necesidad. En el bar de Piobas se servía diariamente como las copas de “sol y sombra”, para que la vida también fuera una mezcla digerible.