martes, 16 de octubre de 2012

JURISTAS EN LUCHA




Cada uno vive la realidad de acuerdo a sus circunstancias, pero no es menos cierto que hoy todos nos sentimos interpelados, a poco que tengamos una mínima sensibilidad, por la extraordinaria gravedad del conflicto social, provocado por el irregular funcionamiento de los mercados financiero e inmobiliario, que está derivando en el colapso de la economía productiva, en la incapacidad manifiesta de nuestro sistema político por las vías de la representación. A ello viene a sumarse que, ahora sabemos, antes de esta situación todas las instituciones de las que nos habíamos dotado, no sólo no han previsto este escenario, sino que lo han propiciado, más consciente que inconscientemente.

Es tal la gravedad de la situación, que han tenido que ser los ciudadanos alarmados, los más conscientes, los más honrados, los mejor preparados y valientes, los que, directamente y sin otras armas que la palabra, desde el 15 de Mayo de 2011, estén poniendo en dedo en la llaga, canalizando la catarsis colectiva, y generando las vías de salida y de esperanza; por muy duras que puedan parecer, por muy apartadas de otras vías que ya han demostrado su ineficacia.

Como jurista, es decir como persona defensora del derecho, de las vías establecidas por la ley para garantizar un sistema de convivencia justo, garante de los derechos humanos y de todo el patrimonio que a lo largo de la historia ha generado el ser humano para evitar el caos, la violencia, la guerra y, en definitiva, el imperio de la fuerza sobre la razón, me siento doblemente interpelado. No tengo más remedio que reconocer que ni la ley, ni mucho menos su aplicación concreta, están a la altura de las circunstancias. No lo ha estado antes de esta estafa generalizada a la que llaman crisis, pero ahora es ya un evidente y lamentable el esperpento.

Mi única esperanza está en que se multiplique exponencialmente la contestación de la sociedad civil, que la alarma social se manifieste casi unánimemente, hasta el punto de que, sin derivar en el caos, surjan los resortes en la política y en los poderes del Estado, en sintonía con la misma, que dé respuesta a este no declarado estado de excepción.

Ese es el sentido que doy a mi participación en movimientos sociales. Por eso participé en la denuncia de José Luis Burgos, un afectado de la hipoteca contra el Banco de Santander, en los primeros meses del año pasado. Por eso viví, como la mayoría de la sociedad, con entusiasmo la fuerza regeneradora que despertó el 15M, por eso me sumé a los que, desde ese movimiento, comprendieron que había que aplicar la mayor fuerza social generada contra los bancos y en defensa del derecho a la vivienda. Por eso me sumo a cualquier iniciativa que tenga como fin la unidad y el empoderamiento de los ciudadanos contra los poderes financieros. Por eso hoy estoy en el Frente Cívico Somos Mayoría, promovido por Julio Anguita.

Pero sigo siendo abogado y no me resigno a dejar de buscar respuestas desde el derecho, porque no acepto que la letra de la ley tenga que estar vacía de toda justicia. Así lo están haciendo otros juristas, de los que los jueces sólo son el flanco más visible y, como ocurre siempre, los que abren caminos están condenados al oprobio, a la cruz de la ignominia. No me referiré a Garzón, ni más recientemente al juez Pedráz, de ellos ya se han hecho eco suficientemente los medios.

Quisiera hacer visible que hay otras luchas y otros luchadores por la justicia, dentro y fuera de la judicatura. Entre estos últimos, algunos jueces desconocidos pelean pero debo denunciar que no han tenido más remedio que ceder a las presiones de la banca, de los poderes financieros y políticos, no sin mostrar, más o menos soterradamente, su impotencia ante la respuesta de otras instancias y, en concreto, del poder legislativo. Se han plantado ante la estafa perpetrada por los poderes financieros y grandes sectores empresariales contra los ciudadanos y, de resultas, contra casi todos los españoles. Pero no han podido vencer, aunque en la derrota han dejado en evidencia a los “vencedores”.

En el año 2010, se dicto por la Audiencia Provincial de Navarra el Auto de fecha 17 de diciembre de 2010 en el que sostenía que el Banco abusaba de su derecho al pedir la ejecución de los bienes del deudor, después de haberse adjudicada una vivienda que estuvo valorada en mucho más valor que la deuda hipotecaria. Decía, uno de sus argumentos:

El artículo 3 del Código Civil, en apartado 1, señala que las normas se interpretarán según la realidad del tiempo en que han de ser aplicadas, atendiendo fundamentalmente al espíritu y finalidad de aquéllas, y ello nos obliga a hacer la presente reflexión, en el sentido de que, no constituirá un abuso de derecho, pero moralmente es rechazable que se alegue para intentar continuar la ejecución la pérdida de valor de la finca que servía de garantía al préstamo, que no se hubiera concedido si no hubiera tenido un valor suficiente para garantizar el préstamo concedido, que fue fijado por la entidad bancaria ahora ejecutante, o cuando menos aceptado, siendo que dicha pérdida de valor es directamente achacable a la crisis económica, fruto de la mala praxis del sistema financiero, que repetimos, aun cuando no quepa atribuirla directa y especialmente al BANCO BILBAO VIZCAYA ARGENTARIA, sí que no deja de ser una realidad que forma parte de los protagonistas de dicho sistema financiero, y de ahí que resulte especialmente doloroso, que la alegación que justifica su pretensión, esté basada en unas circunstancias que esencialmente y como vulgarmente se dice, ha suscitado una gran sensibilidad y levantado "ampollas".

Pues bien, como resultado de una cuestión de inconstitucionalidad plateada por un Juez de Sabadell, contra el sistema de ejecución hipotecaria español, que ha sido avalado por el Tribunal Constitucional, y de la modificación de la Ley de Procedimiento Civil, por el PSOE en julio del año 2011, que subió del 50 al 60% de la tasación, el valor mínimo por el que el banco ejecutante puede pedir la adjudicación de la vivienda, junto la polvareda creada por éste y otros Autos discordantes, han llevado a dictar un Auto en sentido contrario a la misma sala de la Audiencia de Navarra.



En él se escuece el Magistrado FRANCISCO JOSÉ GOYENA, mediante un voto particular en dicho Auto, que, tras aceptar lo resuelto no deja de apuntar sobre su injusticia:

El legislador, en suma, no obstante las iniciativas políticas, sociales y aún legislativas de algunos Parlamentos autonómicos, no ha querido ir más lejos de lo que hubiera podido derivarse de lo resuelto en nuestro Auto de 17 de diciembre de 2010.
No puedo sino acatar tales decisiones, aunque pueda no estar de acuerdo por razones extrajurídicas, que, sin embargo, no me permiten discrepar de lo resuelto por la mayoría de este tribunal, por ser correctamente ajustadas a Derecho.

(….) acerca de mi voluntad de hacer una serie de consideraciones al hilo de la justificación del cambio de criterio, respecto de lo resuelto por el Auto de 17 de diciembre de 2010, he de partir de que los ya mencionados hitos: sentencia del Pleno del Tribunal Constitucional de 19 de julio de 2011 y reforma legislativa operada por el RDL 8/ 2011 , de 1 de julio, determinan que deba asumirse la realidad que ha mantenido el legislador y en este sentido hemos de reiterar, que ha quedado claro y no podemos obviarlo que éste no ha querido ir más lejos. Ya no es un problema de interpretación o valoración, sino de sujeción al ordenamiento jurídico. En suma deberán ser otras instancias: legislativa, ejecutiva, política, social, las que puedan o quieran implementar nuevas medidas o soluciones a la dramática situación que plantea la ejecución hipotecaria, en el marco de la crisis económica y financiera, en que se debate el país.
En otro orden de cosas y dado que no ha tenido ocasión quien formula el presente voto particular, de manifestarse sobre dicha problemática, no habiendo considerado procedente hacerlo en otros ámbitos o foros extraprocesales, no me queda más remedio, saliendo al paso de feroces críticas, que por algunos sectores, especialmente financieros, se hizo del Auto de fecha 17 de diciembre de 2010, (…) que poner de relieve que no sólo se han visto contrastadas por la realidad, sino que la evolución sufrida desde aquel lejano diciembre de 2010, si era calificable de "difícil" y dramática para los ejecutados hipotecarios, a fecha de hoy quien suscribe no alcanza a poner calificativo, cuya fecha de caducidad se revela tan apremiante como cada día que pasa, y sin que dicha evolución haya desviado el punto de vista hacia otros agentes o instituciones, en cuanto a la posible responsabilidad de dicha situación, como ya exponíamos.

Me remito y vuelvo a insistir, en que sólo me hago eco de lo que reflejan los medios de comunicación, expertos, responsables políticos y económicos o simplemente lo que las redes sociales exponen en el día a día.
(….)
Fenómenos sociales como el 15 M, o comentarios de juristas y expertos - a favor y en contra-se hicieron eco de la necesidad de buscar una solución justa.

(…Han existido] propuestas más progresiva, en consonancia con la regulación de otros ordenamientos. En este sentido cabe destacar las iniciativas de algunos Parlamentos autonómicos; las propuestas de algunos políticos, ciertamente de formaciones minoritarias frente a los dos partidos hegemónicos estatales, y en fin la idea de avanzar en soluciones como la dación en pago….



Es evidente que son los jueces los que sentencian, pero casi siempre es, mucho más en derecho civil, a demanda de una parte y de sus letrados. Son muchas las líneas que estamos planteando, o estudiando plantear, desde la defensa de los afectados por la estafa inmobiliaria, pero ninguna sería tan eficaz como la que vinieran de afrontar todas las consecuencias jurídicas de la complicidad manifiesta de los poderes públicos, de todos los ámbitos, en el descontrol interesado del mercado financiero e inmobiliario, afín de elevar artificialmente el precio de la vivienda, en un mercado especulativo sin control público, contrariamente a lo dispuesto en el artículo 47 de la Constitución; y, en el presente, en el colapso de ese mismo mercado, del que siguen obteniendo extraordinarios beneficios sociedades nada trasparentes, en operaciones que lo son aún menos, de las entidades bancarias, trasmitiendo las viviendas “obtenidas” como consecuencia de los lanzamientos y de la total ausencia de compradores en las subastas hipotecarias.

Para ilustrar el trabajo que realizamos, quiero comentar una línea de actuación, que entiendo podrían emprender los que crean que, en un futuro próximo, no van a poder pagar la hipoteca, y quieran revisar sus condiciones.

Tiene un nombre raro, es la doctrina de la cláusula “rebus sic stantibus”. De acuerdo con esta doctrina, en todos los contratos se considera que existe una cláusula tácita, (no escrita) según la cual la permanencia de las condiciones del contrato, tal como fue convenido por las partes, depende de que se mantengan las circunstancias existentes en el momento de la conclusión del mismo, de tal forma que si sobreviene un cambio importante en el estado de los hecho existente o contemplado por las partes al contratar, podrá revisarse el contenido de las obligaciones para compensar el desequilibrio de las prestaciones.

No existiendo una norma expresa que recoja esta doctrina, para estos casos debería ser la jurisprudencia, sustentada en los principios generales de la buena fe y el justo equilibrio de las prestaciones, ante la modificación sobrevenida e imprevisible de las circunstancias, la que actúe. El Tribunal Supremo aplicó esta doctrina en sentencia de 13 de junio de 1944, en un caso relativo a un contrato de venta de aceite de oliva que incrementó notablemente su precio como consecuencia de la guerra civil. El TS estimó que el conflicto bélico era una justa causa para suspender la obligación de entrega y, además, rebajó la cantidad de aceite que había de entregarse debido al extraordinario incremento del precio.

Concurren a mí entender, todos los presupuestos para que pueda entrar en juego, en la mayoría de los contratos de créditos hipotecarios, la cláusula “rebus sic stantibus”, que son según la doctrina:

1.- Que se trate de contratos de larga duración, tracto sucesivo o ejecución diferida.
Son pocos los contratos de más larga duración que las hipotecas de 40 años.

2.- Que se produzca una alteración extraordinaria de las circunstancias existentes en el momento de cumplir el contrato, en relación con las concurrentes al tiempo de su celebración.
Los bancos mantenían que no existía ninguna burbuja, que los precios nunca bajarían y una crisis como la actual sólo ellos, aunque lo nieguen, y algunos economistas críticos, pero no los ciudadanos comunes, podían preverla.

3.- Un desequilibrio exorbitante, fuera de todo cálculo, entre las prestaciones de las partes.

Tanto los que estén pagando toda su vida, como los que sean ejecutados, pierdan su casa y respondan con todos sus bienes por el resto, no van a obtener lo que motivó la firma del contrato por razones que, no sólo son ajenas a ellos, sino que son responsabilidad del sistema financiero.

4.- Que todo ello acontezca porque sobrevengan de circunstancias radicalmente imprevisibles.

Creo que eran previsibles pero, nunca para los que las están sufriendo, sino para los que las han traído con su actuación dolosamente predeterminada.

5.- Que no exista otro medio jurídico para compensar ese desequilibrio.

En este sentido, no cabría otra manera que revisar dichos contratos.

Me refiero a los de los ciudadanos hipotecados con sus bancos, lógicamente, no se darían las mismas circunstancias en las grandes empresas inmobiliarias, esas que soplaron junto con los bancos la burbuja inmobiliaria, ni la de aquellos que compraron siete viviendas al mismo tiempo. Estamos hablando de los compradores finales de su única vivienda.

Si como resultado de estas revisiones, los bancos españoles no pueden devolver, a los alemanes por ejemplo, el dinero que tan alegremente les prestaron, como de todas formas está ocurriendo, se imponen las quitas, las moras o este mismo planteamiento, sin que sean los impositores, sino los accionistas los que se vean afectados. Mucho menos, debemos ser afectados los ciudadanos de todo el país, por medio de la pérdida de derechos y las subidas de impuestos los que paguen los platos rotos por otros en su exclusivo beneficio. A eso es a lo que le llamamos la deuda odiosa, ilegítima que además es impagable.

En otros artículos me referiré a otros medios de defensa, pero ninguno se va a plasmar en sentencias si la presión social no es enorme, en la defensa de cada familia y de soluciones globales.
Ya el hecho de llevar estos argumentos a los tribunales es muy complicado, pues los afectados, si es que acuden a un abogado, lo hacen una vez interpuesta la demanda ejecutiva, cuando ya tienen señalada la subasta o el desahucio. En esos casos ya sólo cabe negociar con la presión de la solidaridad entre ellos y con los ciudadanos más intolerantes ante las injusticias.

martes, 9 de octubre de 2012

¿QUÉ HACER? Una aproximación personal.



No nos representan, decimos. Han sido elegidos, pero engañando al pueblo diciendo lo que harían, y no harían nunca, para inmediatamente hacer lo contrario y lo mismo, pero más duramente, que el anterior traidor a su programa y al pueblo. ¿Sólo podemos elegir a quien queremos que nos traicione?. Han sido elegidos, pero con un sistema electoral que sólo permite escoger el mal menor entre dos males casi idénticos. Hasta ahora, cualquier otra elección de gobierno está descartada en la práctica. No es proporcional el resultado a lo que el pueblo vota. Unos votos ciudadanos valen más que otros, y se necesitan muchos votos para elegir a un diputado que no esté a las ordenes de los amos de las finanzas. No escogemos personas, sino bloques de adictos a los aparatos del partido, a los que nunca veremos en nuestro pueblo y barrios dando cuenta de sus gestiones y votaciones contra los ciudadanos.
No nos representan sobre todo sus decisiones, su política, que casi nunca es la nuestra. No podemos decidir directamente las cuestiones que nos afectan, las leyes lo hacen imposible en la práctica. La solución no es terminar con los políticos, sino arreglar, hacer real la democracia. ¿Cambiaremos la Constitución? Claro, cuando podamos, pero antes vamos a estrujar lo que podamos de la que tenemos. Hasta construir una mayoría que lo haga posible. ¿Vamos a cambiar la ley electoral? Claro, debería ser antes de abordar la reforma constitucional porque sin ella nunca tendremos fuerza en el Congreso para eso, y la otra opción es la calle de enmedio que siempre va a ser un callejón oscuro y una trampa para los más débiles. No hay ya ninguna opción distinta a intentarlo por las buenas, usando el poder de una mayoría organizada para cambiar lo más urgente y necesario al mismo tiempo que hacemos real la democracia.
¿Cómo lo haremos? Combinando la respuesta con la apuesta, la acción defensiva, con la ofensiva en base a propuestas casi unánimes. NECESITAMOS MÁS DEMOCRACIA, DEMOCRACIA VERDADERA, SOBERANÍA DEL PUEBLO, PARA HACER LA POLÍTICA QUE CONTROLE Y SOMETA A LOS MERCADOS, A LOS PODERES FINANCIEROS, USANDO LA FUERZA DE UNA VOLUNTAD POPULAR ORGANIZADA. YA, SIN INTERMEDIARIOS, SON ELLOS O NOSOTROS.
LA ACCIÓN Y EL PROGRAMA DEBEN IR JUNTOS:
Las instituciones están obligadas a representarnos en democracia. No pueden tener otra opción, no van tener otra opción que hacerlo, porque las elegimos y pagamos nosotros y deben hablar nuestro idioma, de nuestros problemas y de nuestras soluciones. Hasta ahora los ciudadanos se limitan a escuchar las mentiras de los gobernantes, y a sentir miedo de no obedecer sus dictados. Ahora van a tener que escuchar los que dicen que nos representa y seremos nosotros los que digamos lo que hay que hacer, lo que es inevitable hacer. ¿Cómo? Empezando por lo cercano, con las victimas más agredidas como bandera y dirigiéndonos a las instituciones más cercanas: los ayuntamientos. Los alcaldes y concejales tienen que ponerse al frente de nuestras demandas, sí o sí. Ayer el Alcalde Montoro, estaba por segunda vez a las puestas de BANKIA, defendiendo a la segunda familia afectada de su pueblo.
Es del PSOE, pero si forzamos la máquina, todos los alcaldes que no quieran verse despreciados por su pueblo deben decidir que todos los instrumentos del poder municipal se van a poner al servicio de los ciudadanos, contra los bancos, contra los recortes y en defensa de los derechos humanos elementales de los ciudadanos a la alimentación, el techo, la salud, la educación y a la protección social.
Ganado el ámbito municipal, vamos a por las Comunidades Autónomas y, cuando éstas se den la vuelta, se cambien de trinchera, ya sólo nos quedará un paso para llegar a Europa, el núcleo duro del poder contra los ciudadanos.
Paralelamente, vamos a concretar un programa y una estrategia priorizando las medidas que más acuerdo conciten, más beneficios produzcan, más daño eviten a más personas, más debiliten a los poderosos, más nos unan y fortalezcan, más extiendan el poder que los ciudadanos vamos a construir desde abajo, en el FRENTE CÍVICO SOMOS MAYORÍA.

lunes, 1 de octubre de 2012

DE MASA SILENCIOSA A MAYORÍA EMPODERADA




He visto muchas veces a gente que no sabe que es manada. Masa amorfa sin conciencia de que está siendo utilizada. Se me viene a la mente una manifestación enorme de apoyo a un cura banquero de mi tierra, el que hoy vive con una jubilación de cientos de miles de euros al año después de haber llevado a la ruina a la "La Caja de las personas" y a las personas también. Las veo cuando gana la "Roja" y millones de forofos olvidan sus derrotas diarias que se ven recompensadas por un puntapié oportuno; cuando masas enardecidas por la ira que se siente ofendidas ante una simple dibujo, seguramente de otro loco, se lanzan a desagraviar al ofendido profeta. Vienen a mi mente los exaltados de la plaza de Oriente. Y así, de recuerdo en recuerdo de hordas, mi mente me lleva una imagen muy repetida en mi niñez.
En fin, las hordas, siempre salvan a Barrabás. Esas mismas que y hoy acuden a la llamada de Rouco para que sea delito el amor, para quemar en la hoguera la maternidad responsable, la libertad sexual, para imponernos su moral casposa e hipócrita. Defensora de la familia de misa y rosario, o de veraneo en Marbella, o de rancio abolengo en la telebasura.
Esas masas, sin embargo, se están viendo golpeadas por la realidad. Cada día que pasa se les abre la tierra bajo los pies, se les agria el rostro. Aún viven de la herencia recibida, pero el espantapájaros de Zapatero está cada día más ajado. Pasa el tiempo y algunos sienten en carne propia, en sus hijos y nietos, los males comunes a otros que sintieron la misma desazón cuando fueron otros los traidores a los "suyos".
Nunca estuve entre los que confiaron ni en galgos ni en podencos, pero eso no me salva. No comparto el "ahora te jodes", porque es una excusa infantil que no ayuda a construir.
Yo no estuve el 25S en Madrid, como no estuvieron millones, por miles de razones que ninguna es que compartan que el pueblo tenga que sufrir tanta mentira.
Señor Rajoy, que quiere que le diga, lo siento pero no soy mayoría silenciosa. Soy mayoría silenciada porque aquí sólo habláis cada día en los telediarios los que tenéis muchas razones para callar. Porque otros muchos hoy solo comen si callan, porque otros no quieren saber lo que pasa, ni hacerse preguntas, porque tienen miedo a saber que pronto no le bastará con que gane su equipo, porque ya no tendrán televisión, ni casa, ni dinero para ir al bar a gritar contra el árbitro.

Se harán preguntas, ya se las están haciendo. Antes o después, sabrán la verdad. Ese silencio es la antesala de la tormenta. Esta sociedad está rumiando los golpes en silencio.
Cuando hable, me temo Señor Rajoy, que, ni a usted ni a sus amos, le van a gustar las respuestas.

domingo, 30 de septiembre de 2012

COMENTARIO AL DOCUMENTO SOMOS MAYORÍA



COMENTARIO AL DOCUMENTO SOMOS MAYORÍA, EN EL BLOG DE COLECTIVO PROMETEO, EL DÍA DE SU PUBLICACIÓN.



FRENTE CÍVICO "SOMOS MAYORÍA", este es el nombre que me parece podríamos consensuar. Es el que se deduce del documento, es también el objetivo: sabernos mayoría, tomar conciencia de que podemos ser un frente que ejerza el poder desde la ciudadanía.

Montar Asambleas con ese nombre me parece un primer paso, pero sin hacer de ello un fin en si mismo, sin que este nacimiento sea consecuencia de un voluntarismo poco arraigado en el entorno social y político del barrio, pueblo o ciudad. Pero sobre todo sin que consuma energías a favor o en contra de una identificación vacía de contenido práctico que no cambie la realidad de sabernos mayoría ni de actuar en nuestra realidad concreta modificando favorablemente esa realidad.

En la práctica tenemos que hablar, por tanto, de una experiencia concreta que vamos a modificar porque somos la mayoría los que no la compartimos. Os pongo como ejemplo, en Córdoba, ésta: http://www.albertoalmansa.es/archives/4451

Todos los que, realmente, seamos conscientes de que hay que ejercer el poder mayoritario para imponer el derecho a la vivienda digna de esta familia, y de todos los casos, vamos a unirnos a los grupos y plataformas de afectados y juntos conseguiremos resultados que, ya se producen, serán más y mejores si somos una plaga contra las injusticias de los bancos.

Desde cada experiencia de lucha tendremos los mejores elementos para incorporar a un programa común medidas concretas. Tanto instrumentales (impuesto a la viviendas vacías (sobre todo pensando en las de la banca para que las suelten rápidamente), y derecho de tanteo y retracto (cuando salgan de su patrimonio a precios irrisorios para que comience el ciclo especulativo), como de fondo (nacionalización de la banca).

En lo concreto nos encontramos los que nos sabemos conscientes de la fuerza que nos dan nuestras convicciones éticas y políticas, actuando unidos ante las realidades que evidencian las contradicciones de nuestro sistema, donde la sociedad se siente interpelada y es posible alumbrar los cambios.

En definitiva quiero poner el acento en que la creación de la estructura, la acción y la elaboración del programa tienen que ir muy unidos, priorizando en todo caso la acción, compartiendo todas las herramientas ya creadas que la organizan y dirigen y extrayendo de ella las lecciones para que las Asambleas de Somos la Mayoría se llenen de actores sociales, políticos, de referentes éticos, culturales, más que experimentados debatidores de la irrealidad.

martes, 25 de septiembre de 2012

¿QUIÉN NOS PUEDE PROHIBIR LA ESPERANZA?



www.radiocordoba.es/facebook/firma_24_sep.mp3
El presente y el futuro de la mayoría de los españoles es gris, pera ya son millones que lo tienen muy negro. Mientras ni el gobierno ni sus economistas predicen el final, la mayoría sabemos que lo peor aún no ha llegado.
El silencio esencial no oculta que vivimos en el reino del engaño permanente. Las mentiras de ayer provocaron las estupideces de hoy, y éstas el desastre, la caída al abismo, de mañana. Ayer España iba bien, nos dijeron. No había crisis, nos decían, no había burbuja inmobiliaria y que teníamos el sistema financiero más sólido de Europa, decía el gobernador del Banco de España, el garante de nuestro dinero.

Los que ayer nos vendieron el humo de la prosperidad, nos exigen sacrificios ilimitados hoy.
Pero ¿cómo puede dar más el que ya está buscando comida en la basura, porque le han echado del trabajo y de su casa?

Dice Rajoy que no podemos gastar lo que no tenemos, para salir de ésta. Pero es lo cierto que algunos están amasando grandes fortunas destrozando la vida de la mayoría, que rebosan los paraísos del dinero negro, que son perdonados los fraudes fiscales, indultados los ladrones de cuello blanco, y la corrupción sigue sin control.
Dice el rey que debemos remar juntos y recuperar el espíritu de consenso de la transición. ¿Se lo dijo a Zapatero y Rajoy, cuando ellos solos acordaron a espaldas del pueblo, hace un año, modificar la constitución para garantizar el pago de la deuda externa y sus intereses leoninos, a costa de nuestros derechos?. ¿Es posible el consenso de una mayoría sacrificada con sus verdugos? ¿El consenso de los poderosos que evaden impuesto con el pueblo que paga y nunca decide nada?. ¿El acuerdo, una vez más, es que la soberanía nacional significa para el pueblo obedecer y callar?

Ante esta situación, que unos llaman crisis y otros llamamos la mayor estafa jamás contada, ¿cuál es la respuesta ciudadana?. Del pueblo surgió el 15M y, hace diez meses, los electores cambiaron, para que no cambiara nada, en las urnas, una traición por otra. Pero sólo una mayoría unida, organizada por ella y para ella, puede parar el mayor desastre de las últimas cinco décadas.
¿Queremos unirnos para hacerlo o vamos a seguir discutiendo si son galgos o podencos mientras siguen secuestrándonos con la excusa del rescate de cientos de miles de millones de euros?, Ese rescate es el mayor secuestro, la mayor mentira y la más alta traición que se cometería contra un pueblo, hoy indefenso y dividido. Es un préstamo que se hacen los de arriba a los de arriba y pagamos los de abajo. Es una estafa para cubrir muchas otras.

Saber lo que pasa no puede llevarnos al miedo, sino a la búsqueda de alternativas ciudadanas en beneficio de la inmensa mayoría. Hagamos realidad que “la soberanía nacional reside en el pueblo español, como dice el artículo 1.2 de la Constitución española, ¿ quién, sino nosotros, podemos hacer realidad lo que hoy es sólo papel y tinta?. ¿Quién sino el pueblo debe decidir lo que es posible y lo que es inevitable?.¿Quién nos puede prohibir la esperanza?

Este artículo, ha sido mi primera intervención en "La firma" de Radio Córdoba.




viernes, 21 de septiembre de 2012

¿LIBRE O ESCLAVO?

La ciudadanía necesita saber las causas de esta situación. Nos va mucho en ello. El presente y el futuro de la mayoría es gris, pera ya son millones que lo tienen muy negro. Ni desde la política oficial, ni desde la ciencia económica, se nos dan razones para la esperanza. Silencio y vaguedades, son sus respuestas que parten de una premisa: el sufrimiento del pueblo debe seguir. Nadie se moja ya en predecir su final, pero todos coinciden en que lo peor aún no ha llegado.

Ante esta situación, que unos llaman crisis y otros llamamos la mayor estafa jamás contada, ¿cuál es la respuesta ciudadana?. En el pasado, unos nos lanzamos a las calles, instalando el debate en las plazas, mientras en las urnas otros cambiaron con su voto al gobierno. Después de 10 meses de gobierno distinto con la misma política obediente a los mercados, muchos, cada vez más ciudadanos, sabemos que sólo una mayoría unida puede parar el mayor de los desastres de las últimas cinco décadas.

Para eso, querido conciudadano, lamento decirte que tienes que responderte a ti mismo una serie de preguntas, las que creas son más pertinentes en tu caso pero yo te propongo algunas para empezar:
¿Por qué, hace unos años, comprar una vivienda, suponía hipotecar el resto de tu vida?.
¿Quién permitió que así fuera?.
¿Quién se enriqueció y qué hizo con ese dinero?.
¿Por qué las mayores empresas del país y los bancos tienen cientos de sociedades domiciliadas en los paraísos fiscales?
¿Por qué se permite que las mayores fortunas de España sólo paguen un 1% de sus beneficios, mientras si trabajas, pagas tú el 20%, o si consumes, el 21% de IVA?.
¿Es igual que paguemos por igual los ciudadanos un 21% más, cuando compramos un producto, o que cada ciudadano pague según su capacidad real?
¿Es igual que el Estado dedique el dinero de todos a tapar los agujeros de la banca, para que a su vez la banca pague a sus acreedores los banqueros alemanes, por un dinero del que no sólo no te beneficiaste, sino que sirvió para especular y encarecer tu vivienda?
¿Puede España seguir vendiendo al 6 o 7%, una deuda pública que los bancos compran con dinero que recibe del Banco Central Europeo al 0,75%?.
Puestos a regalar dinero (esos 100.000 millones que hemos pedido para salvar cajas y bancos, o esos 300.000 millones que pronto pediremos a cambio de un secuestro permanente del país) ¿no sería mejor que ese dinero se inyectara a los ciudadanos para cubrir sus necesidades esenciales, por ejemplo a través de una renta básica, o se que se prestara a los pequeños y medianos empresarios para reactivar la economía? Es decir, si en lugar de a los bancos por arriba se da a los ciudadanos por abajo, ¿no es más rentable socialmente, económicamente y además volvería rápidamente en forma de impuestos por un mayor consumo, una mayor producción y empleo?.

Seguramente que esas preguntas te llevarán a otras, y todas a conocer la realidad. El conocimiento no puede llevarte al miedo, sino a la búsqueda de alternativas con el resto de ciudadanos o con la inmensa mayoría de ellos.
Para entendernos, después de que te respondas, tenemos que hablar de muchas cosas, de cómo vamos a vivir, como van a vivir nuestros hijos y nietos. Por ejemplo, de cómo garantizamos que las casas sirvan para que vivan las familias, de la energía, de salvar nuestros bosques, de los canales de comercialización de los productos básicos, de soberanía alimentaria; por supuesto de educación, de extender el conocimiento a todos y de la investigación, porque esa es la mayor creación de riqueza económica y social. Convendrás que la mayoría necesitamos saber como garantizar el mantenimiento de unos servicios públicos de calidad, empezando por la salud, la asistencia.

Quizá te escudes, para no responder, en lo poco o nada que decidimos los ciudadanos, en el mal funcionamiento de nuestras instituciones, partidos o sindicatos. Dirás que todo es corrupción, que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, pero que no es posible hacer nada, que llegar a esta situación ha sido inevitable.

Yo te respondo leyendo el artículo 1.2 de la Constitución española que dice:
"La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado".
Ya sé que no es ni remotamente verdad, pero debería ser así, no es digno conformarse con menos de que España somos los españoles, los ciudadanos, y por tanto los únicos soberanos para hacer realidad lo que hoy es sólo papel y tinta.

Por eso finalmente te pregunto: ¿Quien decide lo que es posible y lo que es inevitable?. ¿Lo has decidido tú o te lo han decidido?. La misma pregunta hecha con otras palabras sería: ¿eres libre o eres esclavo?.




domingo, 16 de septiembre de 2012

O ELLOS O NOSOTROS




O ellos, o nosotros. Hay sólo dos salidas a esta situación: la profundización de la democracia y el ejercicio real de su soberanía por el pueblo, o una deriva fascista tradicional de la que ya hay muchos indicios.

No se puede ocultar por más tiempo que vivimos en una democracia que no lo es, porque el pueblo está sometido, porque hace tiempo que fue derrotado después de ser desarmado. La solución prevista ante el futuro inmediato puede ser el fascismo disfrazado de tecnocracia, con el apoyo de los dos partidos de la corrupción y el sometimiento a a la dictadura financiera global, pero se están creando caldos de cultivo de deslegitimación de la democracia como sistema, por si necesitan apoyo del populacho desesperado y teledirigido.

Con la complicidad de los aparatos sindicales, disfrazada de una rebeldía aparente y una claudicación real, hemos llegado a esta situación. Al menos hasta ahora, los sindicatos no han dirigido y encauzado la reacción contra la destrucción de las mínimas defensas que nos protegían, Hoy, más bien controlan la frustración sin que se convierta en un peligro real para los agresores. Hay mensajes, también de ayer, que los sindicatos deben escuchar.

Ese es el escenario en el que no hay lugar para aventuras improvisadas, ni para seguir la senda de la protesta con la esperanza de una rectificación imposible desde el sistema. Protestas como las de ayer están previstas. Escenarios de violencia y caos, como el que agentes incontrolados pueden provocar el 25S, también.
El 25S tiene que tener un plan para el 25S y el 26S en el que nos sintamos reconocidos la mayoría de los rebeldes con causa.

Pero ¿tenemos acordados la causa, el programa, los objetivos y la estrategia de la mayoría para hacer realidad nuestro poder soberano?
En eso estamos unos miles de ciudadanos que queremos ser millones. Para eso estamos constituyendo una red de Poder Ciudadano con razones para que Seamos Mayoría.
Debemos saber que ya nada será lo mismo, que las soluciones no llegan de un viaje a Madrid, si no del abandono de las rutinas mentales y la apática comodidad individualista; de acrecentar una corriente profunda de conciencia, saber, voluntad y acción, organizados y mayoritarios.

martes, 11 de septiembre de 2012

¿TE INTERESA TU VIDA?

Si te interesa tu vida, te interesa controlar a los que te la organizan. Si te interesa tener asegurado un vivir bueno y digno, te interesa organizar con otros que nadie pueda acapararlo todo, robándote la dignidad de paso.

Cada uno tiene unas circunstancias, nace a una realidad y vive mezclándose con las realidades de los otros. Hay cosas que a todos nos afectan y personas que, aún teniendo su vida asegurada, tienen conciencia de la vida colectiva, de los peligros para la vida futura empezando por las de sus hijos o nietos. Si por tus circunstancias propias o por otras razones no sabes vivir ajeno al destino de otros, tarde o temprano creas dentro de ti la necesidad de unirte a otros para pensar y actuar juntos para mejorar las cosas en el presente y el futuro.

Como suponen vivir en democracia, muchos piensan que ya cumplen con votar a otros para que se encarguen de esos temas. Hay quien cree que el mundo de las decisiones colectivas es un campo vedado, ajeno, raro, incomprensible. Los que se dedican a ésto de decidir por nosotros le interesa mucho que esas personas sigan persistiendo en lo que, a todas luces, es un error. Le interesa mucho que los disconformes no actúen por su cuenta, no se unan entre ellos, si no dentro de los cauces de confiar en otros. No importa que protesten un rato o que se desahoguen en la barra de un bar. Que se alegren cuando los que hoy pierden, mañana ganen, en ese teatro-circo de las elecciones. Que sigan ignorantes de que nunca deciden nada.

La experiencia de millones de personas está socavando esta pantomima, pero nada garantiza que se encauce tanta angustia como se va acumulando a marchas forzadas en una capa cada vez más amplia de la sociedad. Es una situación peligrosa, proclive al mensaje catastrofista, y a "soluciones" desesperadas. Pero también son los tiempos en los que pueden nacer experiencias de una nueva conciencia y liberación humanas que den lugar a un salto civilizatorio producto de desaprender lo viejo e inservible y de la búsqueda, con otros, de caminos inexplorados.

Mejor que lamentar los muchos errores pasados, es conocerlos y ser plenamente consciente de que la historia está por escribir porque existe margen para producir cambios profundos, si hablamos sobre lo que nos pasa y acordamos medidas para cambiarlo.

Nos debe llenar de esperanza que no somos los primeros que enfrentamos situaciones complejas ni encrucijadas de la historia. Otros tuvieron menos herramientas y lucharon pensando en nosotros. La historia y la memoria son una fuente de saber, pues nunca se parte de cero, pero su principal lección es que, para bien y para mal, siempre la hicieron los pueblos, que no está escrita, que no obedece a planes individuales; que no es lineal, que hay avances y retrocesos, estancamientos y aceleraciones bruscas. Nos enseña que las ideas, la razón y la voluntad humanas han hecho realidad lo que antes parecieron fantasías o desvaríos.

Muchos dirán que lo único que piden, como el cojo en Lourdes, es "virgencita que me quede como estoy". Otros querrán volver cuanto antes a la vida de hace meses o años. Pero nada de eso es ya posible sin pelea. Tampoco, decimos otros, volver a reproducir las causas que nos han traído aquí es posible, ni es bueno. Así que nadie espere que nadie nos saque de ésta sin esfuerzo, sin sacrificios.

La decisión individual de cada uno, como siempre, va a condicionar las decisiones colectivas. Mi decisión es pensar y luchar con otros, por unos objetivos comunes, en una red ciudadana que poco a poco se constituya en un poder opuesto al que nos lleva al desastre.

Mi decisión es unirme, de momento, a unos cuantos miles de ciudadanos y ciudadanas, que algún día podremos decir: SOMOS MAYORÍA.




lunes, 3 de septiembre de 2012

¿HAY ALGUIEN AHÍ?

Diez preguntas tontas:
1.- ¿Cuanto dinero ha recibido la banca en España y en el resto de países?.

2.- ¿Quien tiene suficiente poder para regalar el dinero del pueblo que hubiese evitado siglos de hambre en el mundo?

3.- ¿Por qué se lo dan sin consultar a los pueblos infringiendo las normas del sacrosanto mercado y los tratados europeos?.

4.- Si han perdido tanto dinero como dicen, ¿Qué han hecho mal para perderlo?.

5.- ¿Quién les ha permitido hacer lo que, al parecer, tan mal resultado ha tenido?.

6.- ¿Dónde están los beneficios astronómicos de la banca durante décadas?.

7.- ¿Por qué es imposible que ganemos todos cuando la banca gana y perdamos todos, cuando, según dicen, gana menos?.

8.- ¿Por qué los gobiernos dicen que es imposible controlar a los bancos, a los mercados, a las finanzas mundiales, cuando les resulta tan fácil quitarnos todo, todo, todo a millones de ciudadanos decentes y normales que creen lo que dicen sus constituciones y sus leyes, en garantía de sus derechos?.

9.- ¿Quién está al mando para que los derechos, los ciudadanos y las leyes seamos despreciados, saqueados y reprimidos, y se nos diga, encima, que todo es inevitable?.

10.- ¿Quién ha establecido las reglas de un juego en el que siempre perdemos y pagamos los que no jugamos?

Pero...¿A quién pregunto?. De verdad, ¿Hay alguien ahí?.

miércoles, 22 de agosto de 2012

ANÉCDOTAS DE UNA MAÑANA DE MARCHA

CURIOSIDADES DE UNA MAÑANA DE MARCHA.

Llegué a Posadas cuando estaban descansando en un velódromo a la salida del pueblo. No habíaN podido acceder al centro del pueblo donde están los posibles objetivos de las “sorpresas”, rutinarias de esta marcha. El Alcalde del PP había recomendado el cierre de todos los comercios y bancos.

Saludé a muchos conocidos, y un militante del SAT hizo gestiones hasta que pude quedarme solo con Gordillo en un rincón apartado a la sombra de unos cipreses. Ya había empezado la nueva etapa cuando terminamos de hablar mientras salíamos a sitio visible. Un periodista lo agarró del brazo diciendo: “Me lo llevo”.

Cañamero se estaba comiendo media sandía extrayendo trozos con una navaja. Cuando terminó la cola de la marcha no se veía. Otra cadena, creo que extranjera, lo abordó. Mientras yo estaba con unos amigos de Fernán Núñez que se lamentaban de los pocos militantes de IU que había de los pueblos cercanos. Aunque no era del todo verdad, eso nos llevó a otras coincidencias que laten en el ambiente.

Ellos no podían seguir a la marcha porque habían venido en coche y no podían dejarlo en Posadas, por lo que se ofrecieron a llevarnos. Diego se negó diciendo que en diez minutos la alcanzaría. Yo me arriesgué a seguir su ritmo. Otros dos descolgados nos precedían unos cien metros. Apenas un kilómetro después me paré porque un hortelano nos ofreció una bolsa de higos. Diego siguió y me costó alcanzarlo. Varios coches se ofrecían a llevarnos con la misma respuesta negativa de mi acompañante. Se comió dos higos que le parecieron exquisitos, aunque a mí, por estar calientes, no me gustó el que probé.
Se paró un nuevo coche, que conducía la mujer de uno que iba delante, y aproveché para darle la bolsa de higos y quitarme peso. Diego había salido sin coger agua, yo llevaba poca, por lo que le dije a la compañera que si tenía. Nos dio una botella congelada que llevaba en una nevera.
Los dos que nos precedían tomaron un "atajo". Para nuestra desgracia, Diego y yo los seguimos.
Cuando nos dimos cuenta llegamos a un embudo entre las vías del AVE a la izquierda y las vías normales a la derecha, pero separados de la carretera por las primeras que están cercadas.
Diego estaba resuelto a volverse pero lo convencí de seguir porque sabía que había varios arroyos y por alguno de los puentes podríamos pasar debajo de las vías hasta la carretera.
En el segundo arroyo lo conseguimos, después de tres kilómetros campo a través. Salimos por un túnel de al menos 50 metros, poco más alto que nosotros, a una finca de naranjos de la que nos costó salir, por debajo de la valla, a la carretera.
La marcha seguía a un kilómetro y pico, yo estaba al borde de un golpe de calor y le dije que siguiera él, junto con los dos compañeros a los que habíamos alcanzado. Sabía que no sería capaz de seguir a un ritmo que a él le permitiera alcanzar a la marcha antes de Almodóvar. Hay al final una subida de al menos tres kilómetros, eran casi las dos de la tarde y la carretera ardía. Le dije que se fuera que yo seguiría caminando a un ritmo menor y llamaría pidiendo rescate.
A Diego le pareció bien y me fue cogiendo distancia. Pero de forma repentina, para mi sorpresa, con un calor de mil demonios, se puso a correr dejando a los otros dos solos, delante de mí.
Llegué a la entrada del pueblo poco antes que la marcha. Un numeroso grupo de gente, y docenas de Guardias Civiles, esperaban. Un furgón con megafonía en el que un gaitero venido de Galicia interpretaba el himno de riego, y otro con agua, la precedía.
Detrás ya estaba Diego. A tiempo para imponer su autoridad sobre los agentes que pararon la entrada a la gente reventada de andar, para darle preferencia a los coches ajenos a la marcha.

Uno de los agentes se echó mano a la porra, mientras el compañero subido a la megafonía, le espetó: ¡¡¡¡Venga valientes, si lo estáis deseando!!!!. Cuando pude llegar a ver lo que pasaba, Diego estaba con las venas del cuello con vida propia, gritando paz, paz, que no pasa nada, razonando a los agentes: no metamos la pata, que ha sido todo un malentendido. Lola y otros le ayudaron a organizar la entrada por la estrecha calle y el río humano bajamos por ella.
Espera una ducha, arroces que los vecinos tienen preparados y, seguramente, una siesta merecida. Esta tarde Asamblea.
Mañana también los acompañaré hasta Córdoba.