martes, 14 de agosto de 2012

BATALLA ANUNCIADA


La batalla está anunciada. Va a ser decisivo lo que seamos capaces de unir y poner enfrente de los mercados, la determinación a no obedecerlos ni a ellos ni a los gobiernos y partidos que los obedecen. Será como en los viejos tiempos. Ahora no es cuestión de votos, de resultados electorales, de marketing. Nos jugamos mucho, casi todo, casi todos. Es uno de esos momentos en que no hay que mirarse en pelillos.

Rajoy dice que espera a ver qué le dicen, para decirnos después. En las próximas semanas, como viene ocurriendo desde mayo de 2010, unos individuos están decidiendo sin permiso de los pueblos la dosis de sufrimiento que imponen a cada uno.

La atención y la tensión ha de ser máxima, pero la cabeza fría. Está todo planificado, nos están esperando. El poder siempre está atento a demostrar que es quien manda, que lo hace por nuestro bien. Que la culpa es de todos, pero sobre todo nuestra. Unos por votar antes a los otros, otros por votar ahora a los unos (mejor los hunos).

Juegan a las batallitas de escaparate entre las supuestas izquierdas y derechas reales. Esa farsa ya no cuela, aburre, da pereza mental entrar en ella.

Me da miedo pensar que en esta batalla no sabemos aún quienes y cuantos somos, no sabemos si alguien tiene un plan, no sabemos más que una cosa: así no podemos seguir.

Muchos queremos unir fuerzas, hay muchas iniciativas que buscamos la unidad, demasiadas. Siguiendo con el símil bélico, esta batalla pacífica, democrática, por la justicia, contra la injusticia, por las personas, por el cumplimiento efectivo de nuestros derechos constitucionales, tiene que ser comandada por los ciudadanos más conscientes, por los cabos y sargentos, por los líderes naturales de cada barrio, empresa, facultad, etc, que coordinadamente reúnan en cada sitio a cuantos más ciudadanos mejor, mientras buscan la unidad en un todo, de una lucha coherente, diversa, que active a las victimas del paro, los desahucios, los recortes, etc y que se inesperada por el poder.

Paralelamente el debate participativo de los ciudadanos y la elaboración de intelectuales y grupos comprometidos debemos lanzar un programa común alternativo.

sábado, 11 de agosto de 2012

La Ley y el Caos. (II)






Escribía Alberto Garzón, en su artículo Un signo de dignidad, lo siguiente:

"Vivimos una crisis ideológica que se manifiesta en el cambio de cómo la gente concibe e interpreta su realidad más cercana. La concepción del mundo que había sido dominante hasta ahora se resquebraja y todo está en duda. Se cuestiona que los políticos y economistas sepan qué hacer, que las instituciones políticas sean útiles para resolver los problemas, que las entidades financieras sean fundamentales, que haya democracia, que las empresas privadas sean superiores a las públicas, que la policía defienda al pueblo, y también -y es lo que aquí nos ocupa- que la propiedad privada sea sagrada y esté por encima de otros derechos como el de la vivienda o la alimentación.
Algunos denunciarán que la acción del SAT es ilegal. Efectivamente, lo es. Pero la cuestión no reside en saber en qué lado de la frontera jurídica cae, sino en si es una acción legítima y digna o si por el contrario no lo es. Y cuando sabemos que las necesidades humanas básicas pueden satisfacerse técnicamente pero el único obstáculo para conseguirlo es el propio marco institucional, diseñado en beneficio y garantía de la gran empresa y las grandes fortunas, es cuando acciones como las del SAT recobran toda su naturaleza revolucionaria y de justicia social. En ese punto la ilegalidad es legítima y contribuye a preparar el terreno para un cambio institucional que primero y ante todo ha de construirse en el plano ideológico".


La última afirmación no es del todo correcta, a mi entender, porque, siendo cierto que los cambios legales e institucionales, se construyen antes en el plano ideológico, lo que me cuestiono es que la realidad que vivimos sea producto de la ausencia de normas e instituciones que puedan dar cobertura a actuaciones que den respuesta a las necesidades de los ciudadanos. Lo que denuncian, por la vía del impacto visual de las imágenes, los hechos de Écija, es que un fin, que no es ajeno a los objetivos de la ley como que la personas tengan garantizado el sustento, hoy tiene que hacerse realidad por la actuación directa de los ciudadanos para exigir que no se les deje sin nada en una sociedad en la que sobra de todo. Es decir, si los gobiernos no actúan, o lo que hacen sirve sólo para llevar a las personas a límites incompatibles con la dignidad humana, la pregunta es ¿quién está respaldado por la legalidad?, ¿el que exigen el cumplimiento material de la ley, es decir la práctica de lo que la ley persigue?, o ¿el que impone según sus intereses ideológicos solo el respeto de las normas formales, aunque éstas incumplan sistemáticamente su contenido?.

Dicho de otra manera, si los gobiernos cumplieran el artículo 128 de la Constitución, si ninguno de ellos dejara de entender que no hay un interés general más evidente que la realización efectiva de los derechos humanos, (esos que nuestra constitución consagra en su Título I vinculando a los poderes públicos como establece el artículo 9 haciendo realidad los valores que propugna el artículo 1), si PP y PSOE, de espaldas al pueblo soberano, no hubiesen roto en mil pedazos la Norma Suprema siguiendo los dictados de una potencia extranjera, ( artículo 135 C.E) ni el SAT ni nadie cuerdo hubiese hecho nada para evidenciarlo.



La ley, en si misma, el Derecho promulgado, no es culpable de este desastre. Mas bien, es fruto de la ausencia de aplicación del derecho, o de su aplicación torticera. Al menos no todas las leyes, ni las mayoría de las más importantes, al menos desde el punto de vista de la justicia material y que el pueblo haya refrendado directamente con su voto, están siendo causas del mismo. A esta situación nos han llevado la prácticas interesadas o desconocedoras de la ley y de los valores que la ley propugna, es decir de falta de ética y de principios democráticos de los que nos desgobiernan gracias a la mentira y a su difusión por los medios de intoxicación masiva. La ocultación sistemática al pueblo de las leyes que nos protegen y de los dictados que realmente obedecen.

Podemos y debemos cambiar las leyes, si estas son fuente de opresión, todas las que amparan que la injusticia y la arbitrariedad sean la norma; Pero antes, haciendo valer las normas que tenemos, los ciudadanos, los juristas y los jueces debemos hacer el esfuerzo de aplicarlas con todo poder a los que las vulneran y las traicionan.

La ley es nuestra mejor arma cuando todos ejercemos nuestros derechos y deberes y las instituciones cumplen con rigor su función legal.

Si no es así, la ley no es tal. Si las leyes son letra muerta, si son discrecionales emanaciones de un poder arbitrario y oculto, si son un mecanismo al servicio de la opresión, si nadie desde las instituciones reacciona con todas las posibilidades e instrumentos que las leyes actuales ofrecen contra la macabra rutina de “robos” oficiales, atropellos y estafas financieras, contra los causantes de desahucios, del paro lacerante de millones de personas de todas las edades, del “holocausto generacional” de nuestra juventud a la niegan hasta el más mínimo futuro, (no ya ese futuro en el que ellos y nosotros hemos invertido muchos dinero y esfuerzo que es hoy quimera); si las leyes ya nada aseguraran a nadie por mucho que cada uno haga por si mismo, esta sociedad está condenada a rebelarse contra esta locura institucionalizada, precisamente, para dar vida a la ley y evitar el caos.

Decimos los juristas que las leyes penales son la "última ratio", el último recurso del que se dota el Estado de Derecho, cuando han fallado todas las demás normas para que los ciudadanos hagan lo que la sociedad espera de ellos.

¿Qué recursos le quedan a los ciudadanos cuando el funcionamiento del Estado no se atiene al Derecho, ni las instituciones cumplen sus obligaciones legales y funciones para las que fueron creadas y los ciudadanos esperamos de ellas?

miércoles, 8 de agosto de 2012

LA LEY Y EL CAOS ( El SAT nos interpela)





LA LEY Y EL CAOS ( El SAT nos interpela)


Como ciudadano y jurista ayer me vi interpelado por la sorprendente acción del SAT en Écija y Arcos de la Frontera. Hay momentos en la historia de un país y de una sociedad en los que se siente el vértigo de ver de cerca la llegada del caos. Entiendo por caos el descontrol que el imperio de la ley debe evitar. Pero no todas las leyes sirven para ese fin. Sólo las leyes justas, sentidas como tales por el conjunto de la sociedad, asumidas como necesarias y aplicables siempre, sean cuales sean las circunstancias de cada individuo, y que son efectivamente aplicadas, en todos los casos, según procedimientos igualmente asumidos como justos, imparciales, trasparentes y sin dilaciones, cumplen esa misión. 

Cuando las leyes, o su aplicación real, no garantizan la realización de los derechos básicos de los ciudadano o el cumplimiento de sus deberes con la sociedad; cuando están en desacuerdo con un mínimo ideal de justicia y del bien común, es que el descontrol ya está instalado legalmente, o forma parte de los mecanismos por los que deben ser aplicadas, o se consiente su vulneración a los que están llamados a cumplirlas y hacerlas cumplir.
Las leyes y su aplicación concreta deben ser el soporte, la columna vertebral, de la convivencia en paz y justicia. ¿Lo son hoy?. Veamos:

1.- Según las estadísticas 1.700.000 familias no tienen ningún ingreso. Este dato es más importante que el de 5.700.000 parados porque doy por hecho que ese colchón asistencial que es la familia, afortunadamente, funciona en la mayoría de los casos. Dentro de una semana, el 15 de agosto, muchos dejarán de recibir el sucedáneo de cartilla de racionamiento que son los 400 euros. 

Esas mismas familias, como la inmensa mayoría de los ciudadanos, se van a ver afectadas por la práctica desaparición de muchas de las prestaciones asistenciales, sanitarias, educativas, propias de lo que hemos llamado Estado del Bienestar. ¿Cuantos derechos humanos básicos garantizados por la Constitución Española, por la Declaración de Derechos Humanos y acuerdos internacionales vinculantes, han dejado o van ha dejar de ser efectivos?. 

2.- Si pasamos de las estadísticas a la realidad concreta de las personas, si aterrizamos en la vivencia diaria de la justicia por los españoles, vemos que los responsables y depositarios del dinero del pueblo, lo han usado contra el pueblo, para encarecer sus viviendas y para especular con fraudulentos productos financieros. Vemos que el descontrol de esa actividad esencial permite todo: hace rehén a los Estados y a los ciudadanos, asfixia a las pequeñas y medianas empresas y, cuando todo se descubre, cuando son evidente los resultados de la estafa concretados por ejemplo en la pérdida de su dinero por 1.000.000 de personas estafadas por cajas y bancos en participaciones preferentes, en cientos de miles de desahucios, en empresas cerradas y en tres millones más de parados, no sólo no se les piden responsabilidades. Muy al contrario, se les permiten "recompensas" millonarias y se nos obliga a todos los ciudadanos  a pagar sus desmanes de por vida, a costa de la vida digna de varias generaciones. Bueno a todos no, porque la injusticia fiscal y el fraude es la norma asumida e incentivada.  

3.- Todos los días, durante años, hemos vistos y vemos con normalidad incumplimientos de sus obligaciones legales por los poderes públicos. Me refiero no sólo al impago de sus deudas a trabajadores, a pequeñas empresas, (empresas asistenciales, clínicas de interrupción del embarazo, constructoras, empresas de limpieza, de trasporte, etc) con el resultado de ruina, cierre y despidos. Me refiero sobre todo, a la dejación en el control de las entidades financieras, a la corrupción generalizada en el uso del suelo, el tráfico de influencias y la malversación de caudales públicos. ¿Qué consecuencias han tenido en la práctica estos desmanes? ¿Se ha respondido con celeridad y eficacia desde la administración de justicia?. Esa pregunta tiene una respuesta cruel con nombre propio. Se llama Baltazar Garzón al que se ha purgado del sistema por hacer su trabajo en la investigación del caso Gürtel. 

4.- Todos los días se dictan nuevas leyes para hacer efectiva la dictadura de los poderes financieros, la pérdida de derechos, el descenso a la semiesclavitud de los que aún tienen trabajo. Nuestros gobiernos (el central, los autonómicos y locales) obedecen a Alemania, al Banco Central Europeo, al FMI, a REPSOL o a cualquier llamada de la OTAN y USA, pero nunca a la soberanía popular, a la palabra dada al pueblo. Incumplen si es preciso o dejan de lado, las normas constitucionales. Todas son prescindibles salvo una, la única no votada por el pueblo: la obligación de pagar el capital e intereses de una deuda externa, mayoritariamente ilegítima, tras el golpe mortal del bipartidismo a la Constitución. Ahora justo hace un año, nadie podrá decir que no se ha notado.

El fruto de esas normas será que habrá niños que no tendrán una alimentación suficiente, (ya los hay) que morirán inmigrantes por no poder pagar la atención sanitaria y por el descenso de la que aún nos prestan al resto, (ya ocurre). Las mujeres tendrán que tener hijos inviables, a las que nadie ayudará, que se verán desprotegidos los dependientes, que aumentarán los suicidios, (cada uno puede seguir con la lista) 

5.- Pero, como ocurría en el siglo XIX, y España en casi todo el XX, como ocurre en todo Estado Liberal Totalitario, todo este descontrol motivado por la burla al Estado Social, Democrático y de Derecho, tendrá que ser compensado y mantenido por la fuerza represiva de los aparatos que nunca se descuidan. Ya se están fortaleciendo esos mecanismos represores, ya se están sometiendo ferreamente a los medios de intoxicación y adoctrinamiento, y espionaje de la sociedad; ya, paralelamente, mueven e infiltran por doquier sus grupos, buscando coartadas para el crimen perfecto: el asesinato de la democracia. 

Ante este panorama siniestro, las acciones del SAT, son comparativamente una anécdota. Una lógica reacción a su vez descontrolada, que dibuja un escenario que puede ser cotidiano. Algunos ciudadanos podrían haber visto, inicialmente, la resistencia pacífica a los desahucios o la ocupación de viviendas, con la misma prevención. Hoy cualquier ciudadano comprende a las familias que, por esos métodos, no hacen más que intentar hacer real su derecho a la vivienda, un derecho que es garante de otros como la salud, la posibilidad de cuidado de los hijos, los mayores, sabiendo que la negación de este derecho es el mayor atentado a la familia. 

Nadie escoge esos caminos por frivolidad o insensatez, nadie busca seguirlos mañana, no estamos los ciudadanos sedientos de aventura. Han sido otras "aventuras" demasiado controladas las que nos han llevado a este punto. Muchos pensamos que todo está previsto para empeorar, y que esos planes se cumplirán si una escalada de conciencia, de unidad y de acción determinante y pacífica, no lo impide. 

La rebeldía debe ser casi unánime, pero coordinada, pacífica y medida. Es decir controlada por todos y por cada uno. La rebeldía tiene que tener sus leyes internas asumidas sin necesidad de ser impuestas. Son muchas veces las mismas leyes que los poderes públicos no quieren cumplir, que los jueces, muchas veces, no quieren, no saben, no aciertan a aplicar, son las mismas leyes que los policías olvidan ante la suprema ley de la obediencia. Esa obediencia que deben al soberano, que según nuestra carta magna es el pueblo del que forman parte. 

Vivimos una realidad que nos interpela. Las tomas de fincas, las ocupaciones de viviendas, las "recogidas" de alimentos, no son anécdota. Es la fiebre que va a ir subiendo de una enfermedad que no tiene cura con las cirugías y quimioterapias que nos aplican. Una terapia que únicamente afecta a la parte sana del cuerpo social.

La salud no vendrá sin sufrimiento, como tampoco sin sufrir nos están (o en cierta forma nos estamos) destruyendo. Nos queda la libertad por la que cada uno debe decidir si su sacrificio  va a servir para el bien personal y colectivo, o para su destrucción por unos cuantos ante nuestra mayoritaria indiferencia.

domingo, 5 de agosto de 2012

PODER CIUDADANO (II)

Ayer sentí miedo y perplejidad al escuchar a Rajoy. No era por el sabido y esperado mensaje porque ya conozco el paño. Era su estructura, su uso de la primera persona del singular destacando que él es el único actor de esta tragedia, y del papel que nos deja al resto de ciudadanos en su discurso: sufrir y confiar. Nos traslada un mensaje antiguo y arraigado por mor de nuestra reciente historia, porque está en los genes y la "cultura" impuesta históricamente: Sé que estáis sufriendo, pero es porque habéis elegido mal en el pasado, porque habéis vivido equivocados viviendo por encima de vuestras posibilidades. Ahora toca sufrir pero tendréis la recompensa en..., bueno en el cielo que siempre es el futuro. "Sé lo que hay que hacer". "Haré lo mejor para el interés general de los españoles". En definitiva, "tened fe". La fe será recompensada. En definitiva, ahora mando yo, que soy de los que siempre debemos mandar, de los que siempre mandaron. Os perdono vuestros errores, pero la penitencia es inevitable. Ayer cambiaron la educación para la ciudadanía, ayer tomaron un poco más rtve. Ayer, un pepele de los poderes financieros llamado Mariano nos trató como súbditos. No dijo lo que no nos conviene saber del futuro trágico de recortes que nos han diseñado en Berlin. Mejor, también que no se sepa de donde viene ésto, porque ya nos ha dicho que todos somos culpables. Mejor que no se sepa, por ellos, lo que nos espera. Eso ya lo dirán los que no hacen más que hundir a España, los rojos, los ateos, los masones y los "desviados". Esos que tuvimos la osadía de elegir y que nos han llevado hasta aquí. Esos que somos todos los que no pensamos como ellos.


Me dan miedo todos esos mensajes porque tienen el respaldo de los hechos de quienes, desde la indiferencia ideológica, desde la mentira y la corrupción de las ideas, desde la complicidad evidente con ellos, les sirven de coartada, hacen digerible el mensaje para demasiados incautos.


No sé que harán los españoles. Sé que están desarmados ideológicamente, que no saben a quién creer. Y eso no es culpa del PP en exclusiva. Pero tenemos que apostar porque este país quiere vivir sin tutelas, quiere aprender de sus errores y construir algo verdaderamente nuevo. En momentos precisos ha sabido reaccionar y estar a la altura. En esos momentos, solo la traición y la mentira lo han doblegado ( 23-F y referendum OTAN). También existe una bondad y sentimientos solidarios que tuvieron su mayor exponente en las manifestaciones contra la violencia de todo tipo (23-F, muerte de Miguel Ángel Blanco y 11-M).


Los mensajes que llaman a la conciencia y al ejercicio de la ciudadanía, a la unidad frente a todos los que de hecho la niegan, nos niegan y ningunean, los que queremos explicar lo que nos ha pasado, lo que pasa y lo que viene si no reaccionamos de forma determinante y contundente, esos son mensajes muy necesarios pero mucho más complicados de entender. Tenemos internet, pero no es suficiente. De los que lo usan, no todos leen escritos como éste ni los comparten. Hay muchos mensajes que confunden más que aclaran, hay muchos debates estériles o interesados, hay poca unidad real, hay demasiadas precipitaciones y ocurrencias.


Desde las organizaciones políticas no salen o no son difundidos nada más que los mensajes que interesan en cada momento en los medios de comunicación. Han renunciado al activismo en la calle. No responden a la situación real, enredados en la dialéctica de la obtención del voto, en el control de los aparatos partidarios para mañana ser los votados.


Por eso hay que apelar a los ciudadanos como tales, sean o no militantes, simpatizantes o votantes, a que actuemos unidos, con cabeza fría y animados por la confianza en nosotros mismos. Nadie tiene que salirse de sus partidos ni renegar de sus preferencias, es suficiente que éstas no le impidan estar con el resto de ciudadanos para un objetivo común: salvar al pueblo y la democracia.


Propongo una guía que sirva a todos los que quieran unirse por ese objetivo:


1.- Lee, escucha, piensa y vence tus miedos. Tu cabeza es el primer campo de batalla en el que debes vencer. Vence todo lo que te lleva a la apatía, la indiferencia y la resignación. Es decir, ponte las pilas, ACTÍVATE.


2.- Habla, comparte, da esperanza, activa a otros, organízate si no lo estás, y si lo estás consigue que tu organización se una a otras. No colabores en buscar diferencias que no son esenciales ahora. Olvida las rencillas internas o externas del pasado.


3.- Busca la eficacia de la acción en lo concreto. Apoyar a los más débiles suele ser la mejor manera de atacar al enemigo común. Si son las víctimas directas y concretas del poder que nos oprime, ayuda a que se ayuden y sean el ariete de nuestra lucha. Trasmite esperanza a desahuciados, parados, para que el sufrimiento no sea estéril.


4.- Compromete al que cree tener poder de representación a que hable y actúe como nosotros queremos. Sea del partido que sea, tiene que responder a nuestras demandas o irse a su casa. Rompe la agenda de los que gobiernan, deben ser útiles, leales y honrados o se tienen que ir y responder de sus actos.


5.- Todo lo que hagas debe ser obedeciendo a las leyes justas, a los principios democráticos, a los derechos de todos, y nunca la violencia es un arma del pueblo que se siente seguro de sus razones y determinado a imponerlas ejerciendo el poder soberano que en toda democracia debe ser el poder real, el único, el PODER CIUDADANO.

viernes, 3 de agosto de 2012

PEQUEÑA REFLEXIÓN


La ideología se concreta en un programa. Yo tengo ideología pero no quiero hablar de ella en abstracto. Quiero aportar y debatir sobre lo concreto. Quien esté de acuerdo conmigo en lo concreto es para mi idóneo para trabajar por realizarlo.
Todo el que crea que la banca tiene que ser pública, con objetivos públicos y control público, que sirva a los intereses de la mayoría, es decir, de la planificación democrática de la economía y de su cumplimiento, es para mi un aliado útil para formar un bloque con ese objetivo.
Todo el que crea, favorezca o consienta que la banca deba actuar sin control, jugarse a la ruleta nuestro dinero, favorecer la creación de burbujas en bienes que garantizan derechos como la vivienda, estafar a sus usuarios, y que todo el país responda por sus desmanes perdiendo su empleo, sus derechos laborales, su asistencia sanitaria universal y gratuita, su derecho al conocimiento y la capacitación¡, su derecho a tener garantizada una asistencia en caso de necesidades vitales y a la dignidad como personas, ese, aunque se llame socialista, democratacristiano, apolítico, transversal o comunista libertario, ese nunca tendrá nada que ver conmigo.

jueves, 2 de agosto de 2012

PROGRAMA, PROGRAMA, PROGRAMA

Cuando Julio Anguita machacaba, (desde el ejercicio de responsabilidad que le caracterizaba en la política activa, como lo hace hoy en su iniciativa SOMOS MAYORÍA), en la importancia y centralidad del Programa, no hace más que creerse que es éste un proyecto de creación de una voluntad colectiva, que aspira a ser la concreción de la soberanía del pueblo, en respuesta a cada circunstancia de la realidad de un país, fruto de un análisis, de unos valores, de unos objetivos, de una estrategia, y, aunque algunos hoy lo discutan, de una ideología.

Los medios de comunicación, de forma interesada, frivolizaban ese mensaje, porque siempre apuestan por una democracia en la que el ciudadano no tenga control alguno de lo que realmente se decide, porque no creen que la gente puede pensar, tener ideas y propuestas sobre como organizar su vida colectiva.

La verdadera estafa democrática, la más sustancial es precisamente esa costumbre asumida de no valorar ni las propuestas programáticas, ni normas imperativas para establecer su carácter vinculante. Esta es la raíz del estado de indefensión, de la ausencia de democracia real, que además se complementa con sistemas electorales que eliminan la responsabilidad directa del elegido ante sus electores concretos, e impiden que las instituciones sean reflejo fiel de la voluntad de los votantes, incluso en el aspecto formal de la proporcionalidad e igualdad de posibilidades de las opciones partidarias.

Democracia, matemáticamente, es igual a Programa+Programa+Programa. Es la suma de un programa elaborado colectivamente, elegido de forma totalmente transparente, porque es el centro del debate electoral y porque el sistema electoral garantiza que va a ser elegido el que tenga mayor respaldo de los votantes, y, por último, porque está garantizado por la ley su fiel cumplimiento y la responsabilidad de los elegidos para llevarlo a cabo.

Julio ha insistido mucho, sobre todo, en el primer aspecto. IU y el 15M en el segundo, en la reforma de la ley electoral. Está mucho menos propuesto y debatido el tercero y fundamental aspecto: ¿Cómo evitamos las continuas estafas electorales? ¿Qué mecanismos son posibles y adecuados establecer desde el derecho?. ¿Cuál es la naturaleza jurídica del programa? ¿Qué derechos y obligaciones derivan del llamado contrato electoral? ¿Son los programas, contratos públicos o privados?

El programa electoral no es un contrato individual con cada votante del partido que lo propone, ni es de carácter civil, es decir, acordado entre dos partes, donde una, la que lo aprueba y vota pueda exigir individualmente su cumplimiento. Entre otras cosas porque nadie puede, ni debe, demostrar que ha sido parte en el mismo, es decir que ha votado al partido incumplidor. Las normas que se establezcan van a proteger el mayor interés social que es la propia limpieza democrática, la interdicción de la arbitrariedad de los elegidos. Es decir el bien jurídico protegido es la propia democracia, la soberanía popular, que es algo indisponible individualmente, pues es una bien público esencial.



Las normas que garanticen la protección de ese gran bien público esencial tienen que ser ágiles, automáticas, imperativas, coercitivas, punitivas; es decir no disponibles, no sujetas a discrecionalidad. Tienen que ser, por tanto, de derecho público, no privado. Una combinación de normas administrativas y penales. Si ya tenemos normas para ordenar el territorio, el medio ambiente, la salud laboral, etc, con más razón para proteger la limpieza democrática, la realidad y efectividad de la voluntad popular, que es el germen de todas las normas, del poder legislativo y de todos los poderes que han de residir efectivamente en el pueblo para que sean los elegidos los que obedezcan a los electores; para que ningún ciudadano, como hoy ocurre, se vea obligado a obedecer leyes que no emanan de la soberanía popular, sino del capricho interesado de unos poderes ocultos e incontrolados.

Esta es un avance de propuesta de los mecanismos de cambios legislativos concretos de la Ley de Electoral, la Ley de Partidos Políticos y del Código Penal:






Sin perjuicio del cambio de sistema de reparto y otras cuestiones ya planteadas por el 15M y los partidos perjudicados por el sistema actual, este sería el texto de dos artículos nuevos en la Ley Electoral:


"Los partidos, junto a sus candidaturas, deberán presentar ante la Juntas Electorales de Zona, Provinciales y Central, copia detallada del programa electoral que aborde todas propuestas de medidas vinculantes que sean de competencia de la institución cuyos cargos vayan a ser elegidos.
(Se podrían establecer propuestas de medidas vinculantes condicionadas)

Propuesta una medida por un partido, los demás deberán dejar constancia de su posición coincidente o alternativa sobre esa medida en su respectivo programa, diez días antes del cierre de la campaña electoral".

"Los partidos no podrán modificar sus posiciones ni votar en contra de ellas, salvo que al hacerlo estén cumpliendo con los resultados de referendum vinculante convocado al efecto".

Este sería el texto de un nuevo artículo de la Ley de Partidos Políticos:

"Con independencia de la responsabilidad penal de los cargos elegidos, será causa de ilegalización la votación mayoritaria de un partido contraria al cumplimiento de su programa electoral, en aquellos aspectos de se reflejen con carácter vinculante e incondicionado".
(Se podrían establecer medidas vinculantes condicionadas)

Nuevo delito de Estafa Electoral "Se castigará con pena de …. a … años de cárcel e inhabilitación para el ejercicio de cargo público de … a ….años a los candidatos electos que voten en contradicción con los programas electorales, depositados ante la Juntas Electorales correspondientes al ámbito de su elección".

La pena será de inhabilitación de , si se incumplen las propuestas programáticas vinculantes condicionadas, cuando la condición esté cumplida
(Se podrían establecer medidas vinculantes condicionadas)

La aplicación de estas normas supondrían un cambio en la conciencia ciudadana, una mayor responsabilidad del votante y de los partidos, un desvío de la identificación del ciudadano con siglas o liderazgos hacia las políticas concretas. Los ciudadanos tendrían el control de los gobiernos, y de las políticas que se aplican, eliminando las posibilidades de intervención de los poderes financieros en las decisiones.

Esta propuesta es, sin menospreciar otras muy relevantes sobre la reforma de la ley electoral, de un calado esencial, entendible por cualquier ciudadano sea cual sea su adscripción política inicial..

Sin este arma en manos de los ciudadanos, el prestigio de los políticos y de la actividad política seguirá descendiendo hasta servir de caldo de cultivo de "soluciones" totalitarias. El fascismo será sólo cuestión de tiempo o de encuentro de una oportunidad favorable. En realidad el fascismo, en este caso financiero, ya es una realidad papable y evidente.


El debate sería sobre todo de programas, de propuestas muy concretas, planteamientos muy sensatos que otros deberían asumir o no. La política sería algo más que elegir siglas, líderes o lemas y diseños publicitarios. Tendrían que mojarse todos y los poderosos no tendrían opciones de manipular a sus políticos lacayos.
La reforma del Código Penal, la Ley Electoral y la Ley de Partidos, sería en realidad un ruptura, un germen de cambios sustanciales. Si, además, introducimos las listas desbloqueadas para poder elegir dentro de cada lista electoral a las personas que creemos mejores dentro de cada partido, los aparatos de los partidos pierden todo su poder de coacción y chantaje a los mejores, que son los que se mueven dentro para cambiarlos y siempre terminan perdiendo. Por eso los partidos no se renuevan a mejor sino a peor, hacia el control de los más obedientes mediocres. Si además cambiamos la circunscripción electoral para que sea toda la comunidad autónoma en lugar de la provincia, y se crea un “colegio de restos” donde irían todos los votos que no sirvan para conseguir representación dentro de la circunscripción, dejando un 10% de los cargos a elegir, el sistema sería cuasi perfecto, Es decir, proporcional y con mecanismos de democracia externa a/de los partidos que los renovaría permanentemente.

Pero reitero que, antes, es fundamental y prioritario atajar las responsabilidades de los que juegan con nuestras vidas sin control, con los cambios que tienen su cierre en un delito de estafa electoral, la última ratio penal. El debate de fondo es la existencia o no de la soberanía popular, y la clave proteger la formación de la voluntad del pueblo a través de los procesos democráticos.

Si se usa engaño para modificar esa voluntad (las cosas que los ciudadanos creen que deben ser hechas) para su lucro político, si esta conducta se convierte en costumbre y es uso común de casi todos los que llegan a ser elegidos, la democracia es una farsa cruel. Me gustaría que todos los grupos políticos, movimientos políticos y sociales, propuestas unitarias, sindicatos, introdujeran en la agenda política y en la sociedad el debate sobre ¿qué medidas podemos proponer a los ciudadanos para que no se burlen de ella? ¿Es necesaria una gran plataforma democrática que haga realidad la democracia por todos los medios a nuestro alcance? Por supuesto pacíficos, democráticos, y respetuosos con los Derechos Humanos. ¿Legales? , desde mi punto de vista, siempre que la ley nos respete.

miércoles, 18 de julio de 2012

¡¡¡Somos un país increíble!!!.

Es decir, un país en el que ya pocos creen, si excluimos a los futboleros.


El gobierno no es creíble porque, desde Aznar, ha sido autor y cómplice del desastre económico y financiero.
La oposición no es creíble porque es prisionera de su actuación favorecedora del mismo desastre.
Ambos son prisioneros de su pasado en el gobierno u oposición respectivos, con la misma política favorecedora de la especulación inmobiliaria y financiera como "motor" de la economía.
Las grandes empresas y bancos han obtenido, con el favor de esos mismos gobernantes, ingentes cantidades de beneficios que no han repercutido socialmente, que han evadido legal o ilegalmente.
Durante muchos años los ciudadanos en su conjunto no han sido capaces de reaccionar a esas políticas, a tantos desvaríos, despilfarros y corrupción, aunque hayan visto reducirse su poder adquisitivo y el precio de la vivienda se haya disparado hasta convertirse en un bien especulativo y no un bien de primera necesidad y un derecho constitucional.
Para que todo ello ocurriera, las instituciones como el Banco de España, el Tribunal de Cuentas, la Administración de Justicia, los partidos políticos, los sindicatos y patronales, los ayuntamientos y los gobiernos autonómicos, los consejos de administración de Cajas de Ahorros, han actuado casi al unísono, con una tácita complicidad para que nada se saliera de un guión marcado fuera de las instituciones u organizaciones políticas o sociales.
Nada estaba realmente, públicamente, cuestionado por la inmensa mayoría hasta el 15 de Mayo de 2011. Y eso que antes, desde 2008, ya sabían muchos que los síntomas apuntaban a un cáncer extendido a todos los órganos del sistema.

Pero no todos hemos estado callados, ni ayer ni hoy. Ni antes ni después de la crisis ha habido unanimidad en la acción u omisión dañosa. No todos somos igualmente responsables, no todos hemos sido beneficiarios de la mayor crisis-estafa. Hay muchos que ahora seguimos diciendo lo mismo, pero con más fuerza y, progresivamente, con más eco. Las cosas empiezan a cambiar porque los ciudadanos estamos obligando a que sean nuestras necesidades, derechos, análisis, planteamientos y estrategias las que marquen el rumbo a sindicatos y partidos antes excesivamente acomodados.

Lamentablemente, los causantes de todo tampoco han cambiado, siguen haciendo lo mismo pero con más poder, con más descaro, con mayor respaldo de los enemigos de los pueblos en Europa y en el Mundo.

Rajoy y sus mariachis, dicen que no tienen elección. Es verdad, no pueden elegir ser lo que no son. Son esbirros del poder del dinero, esa es su esencia, por eso son incapaces de reconocer los derechos del pueblo, su soberanía. Nunca podrán ser servidores de la ciudadanía porque ningún poder reconocen al margen del poder del dinero, del poder de la creencia, del poder de la fuerza.

Nadie es nada sino se rinde a ese poder ancestral que durante siglos ha sojuzgado a los que para ellos serán siempre nadie. Para esta gente, para los que no se rindieron nunca a la voluntad de un pueblo que no creen que la tenga, no hay componendas posibles. Los que antes y ahora los enfrentamos, no podemos pedirles que cambien o que concedan.

Ya no solo se trata de que nuestros hijos no vivan peor que nosotros, o que no queramos vivir nuestra vejez peor que nuestra infancia. Se trata de conseguir vivir, simplemente, de convivir en armonía, con derechos y deberes. Vivir en dignidad, es decir, sin mentiras y sin miedos. Vivir en libertad, igualdad y fraternidad. En una sociedad creíble y con futuro.

Sufrir sufriremos seguro, pero debemos elegir con que fin. No es lo mismo sufrir hoy para ser más esclavo mañana que sacrificarse por UNA DEFINITIVA REVOLUCIÓN GLOBAL ANTICAPITALISTA que es la única salida de la HUMANIDAD.

lunes, 25 de junio de 2012

FRENTE CÍVICO: SOMOS MAYORÍA (Propuesta de Inicio tras el documento de Julio Anguita)

Después de la polvareda que este revulsivo, este documento catalizador, ha suscitado, me gustaría poder concluir que, aunque muchos hemos expuesto ideas y estrategias similares, sintiendo la necesidad de un frente unitario para ejercer el poder ciudadano que debiera ser toda democracia, esta iniciativa era muy necesaria y de agradecer a Julio Anguita.

Es clave la claridad con la que vemos, los que al margen de los partidos o sindicatos, aunque en muchos casos habiendo tenido experiencias en ellos y por tanto ideología, la inutilidad de los mismos para encauzar y dirigir la participación política de los ciudadanos, lo que nos ha sumido en la angustia a la inmensa mayoría, ante la necesidad de explicar la realidad de la situación que vivimos y el camino de salida.

Cuales son, para mi, los primeros pasos:

1º. Contactar por la red, entre los grupos ya formados, en las familias y amigos, en el trabajo, entre los parados, entre los afectados por la hipoteca hasta saber cuántos y quienes somos en cada sitio.

2º Reunirnos:A) Para discutir el documento y aportar lo que consideremos puede ayudar a completarlo con propuestas concretas y útiles para el desarrollo del movimiento en casa sitio concreto. B) Establecer un plan de acción concreto en apoyo a los movimientos contra el poder financiero, apoyando a las plataformas de afectados por la hipoteca, parados y movilizando a los ciudadanos contra los recortes y reformas. Es decir, conectar con lo que ya se mueve y hacerlo más fuerte sin otra intención.C) Establecer lo mecanismos de enlace con otras Asambleas y de coordinación para participar en la elaboración del Programa.

De todo lo más importante va a ser la capacidad de actuación en los conflictos que vivimos acreditando que podemos ejercer un poder del que hoy no somos plenamente conscientes, mediante la unidad, la organización y la acción de una creciente mayoría de ciudadanos.

martes, 19 de junio de 2012

UNIDAD, RETO Y ÚNICA ESPERANZA

La sociedad española, todos nosotros, nos encontramos ante una disyuntiva histórica, la misma que se ha dado tantas veces en nuestro pasado. Esta vez, la partida se juega en un marco mayor, el de la globalización, y el desastre puede ser irreversible para toda la Humanidad. Esa disyuntiva la acaban de vivir los griegos y, de momento, los avances no han sido suficientes porque el miedo ha sido mayor que la esperanza y la unidad. Aquí ni siquiera tenemos aún una herramienta como Syriza.

La dos opciones personales de cada ciudadano están muy claras: la sumisión a la barbarie financiera que está derribando cualquier apariencia de democracia que estorbe a sus planes liquidatorios de cualquier avance social conquistado, o la rebeldía y la construcción de un nuevo modelo de convivencia con valores éticos contrapuestos a los que nos han llevado a esta situación.


El fascismo financiero es real, palpable y evidente, pero la respuesta ciudadana unitaria y global sus agresiones aún no se ha terminado de construir. Cada esfuerzo desde la conciencia de este problema, desde cada rincón, desde cada sector de actividad, en conexión con los esfuerzos de cada grupo social, país o área geográfica, es vital. Nos la jugamos en la lucha de cada fábrica, sector, hasta en cada desahucio, y también en cada revolución popular de cualquier parte del globo. La partida se juega en todo el tablero y debemos movernos por él de forma cohesionada y organizada. El enemigo cuenta con nosotros, con nuestro miedo, con nuestra inconsciente colaboración; nos infiltra y nos divide en debates estériles, esté continuamente revolviendo las aguas para pescar mejor, pero nosotros tenemos todo lo necesario si desvelamos su juego y perdemos el miedo; si pensamos en clave de Humanidad con Derechos, en construir la casa en la que deben vivir nuestros descendientes, cuyos cimientos sean los Derechos Humanos y la preservación de la vida en el Planeta.

domingo, 17 de junio de 2012

UN MOVIMIENTO CON MUCHOS REFERENTES

Participé muy activamente en el proyecto político que se llamó CONVOCATORIA POR ANDALUCÍA al que Julio Anguita se refiere en su anuncio de estar dispuesto "a ser referente de un movimiento político para cambiar España". Fue una experiencia que alumbro el nacimiento de IU a nivel nacional basada en la apertura a todos los que, ante la experiencia frsutrante de los gobiernos socialistas, quisieran contribuir a hacer realidad la democracia participativa como instrumento de trasformación política y social.

Lo que entonces era necesario es hoy urgente. Lo que ayer se frustró hoy no debemos permitirlo, al menos por las mismas razónes. Estas fueron la ausencia de cultura de la participación política real en las grandes capas de la izquierda social, que siguió confiando en el felipismo diez años más. El abandono de la elaboración colectiva por muchos de los que llegaban a las instituciones dando a entender que aquélla era sólo la excusa. Como acaba de ocurrir ahora en Andalucía, tampoco entoces la teoría programática vinculó a la práctica política. Por último, en definitiva, murió poque los aparatos partidarios se impusieron a la ciudadanía y a las bases que acudieron ilusionadas a apoyar un proyecto que creían les pertenecía. Esta situación la viví en una ciudad, Córdoba, en la que gobernábamos y en la que durante un año fui responsable de Política Institucional. Atrapado entre los cargos y el resto de responsables, me fue imposible, aunque hubo éxitos concretos, establecer la coherencia que predicábamos. Los cargos terminaron siendo el único objetivo de los que me rodeaban, es decir su conservación o su relevo, por lo que mi trabajo carecía de sentido y lo abandoné.

Sé la desazón que vive Julio desde el fracaso de un proyecto que no era sólo suyo, pero que sólo algunos hemos vivido con la misma frustración y por las misma razones. La pregunta que me hago es si el apoyo explícito a ese movimiento que ahora debe nacer, además de por compromiso con sus inmutables ideas, es, más o menos conscientemente, un último intento de que el PCE e IU puedan ser rescatados para la coherencia con esas ideas. Julio es, cada cada vez más, un verso suelto, dentro de IU orgánicamente, pero, como demuestran sus pronunciamientos, muy lejos en la realidad.

Me lo pregunto porque el movimiento está en gestación desde hace tiempo y somos muchos los que estamos impacientes por romper la dinámica de prácticas políticas que impiden que nazca. Sé que habrá debate en IU, uno más. Peero ocurra lo que ocurra, sé que no mueve otra intención a Julio que facilitar ese parto con su relevancia personal, por ser un referente ético para muchos ciudaanos. Pero, a partir de ahí, debe estar claro, para tantos que han vivido a su reparo, que este niño no tiene padre conocido, que será fruto de muchas semillas y que esa debe ser la garantía de que cumpla con fuerza la misión que debe cumplir. DEberían desde el pricipio abstenerse los que quieran que lleve sus apellidos.

Necesitamos poder político para hacer lo que el pueblo quiere que sea hecho, Pero ese poder debe ser el reflejo del poder social, del cambio de conciencia social que habremos producido entre todos los que construyamos la herramienta destinada a ser útil a la inmensa mayoría de los ciudadanos.

Este movimiento necesita muchos referentes, ojalá que fueran muchos millones de ellos. Son importantes personas como Julio, como Sampedro, Taibo, Vicent Navarro, Arcadi Oliveres, y cientos de personas relevantes en la economía crítica, la cultura, la solidaridad, etc. Pero también lo son ciudadanos que se fajan en las empresas, en las minas, en los desahucios, en las plazas, en los colegios, en los hospitales. Son muchos nombres, pero como no quiero dejar de poder un ejemplo, me acuerdo de mi amigo Jose Coy.

Sé que Julio no quiere ser líder, sino miembro, de un movimiento de líderes. Un movimiento abierto de personas de mente abierta y corazón generoso.