lunes, 27 de febrero de 2012

ESTAFA GLOBAL


La estrategia más evidente de los gobiernos al servicio del capital es la que consiste en el reparto social de los daños y perjuicios económicos, sociales y medioambientales, para garantizar en el ámbito privado la acumulación de capital cada vez en menos manos. No está en crisis este sistema, está en pleno funcionamiento, es decir, la socialización de los perjuicios está coincidiendo con movimientos especulativos y de toma de posición estratégica de los mercados, que conocen perfectamente donde colocar el dinero (el que nos han robado previamente) para que siempre el que corre los riegos seamos los que nunca quisimos otra cosa que vivir dignamente.


Cada parado, cada desahuciado, cada recorte en servicios públicos, cada subida de productos básicos, de impuestos, cada comisión bancaria, cada cobro indebido de una compañía, cada represión en las protestas es el precio social que pagamos todos, por imposición de gobiernos títeres o bajo su amparo. Estamos saneando bancos privados con nuestro dinero, el dinero público, no nos engañemos, no se obtiene de los fondos especulativos, sino de las rentas del trabajo. La economía real, la economía productiva de bienes y servicios está al servicio de la especulación financiera. Cuando los mercados intercambian dinero para obtener más dinero, en realidad se están siempre jugando el dinero de todos, que es el único que se pierde cuando llegan las crisis-estafa.


Las participaciones preferentes que sólo en Andalucía han dejado sin ahorros a 65.000 andaluces, son sólo un ejemplo de los muchos tinglados. Pero el mismo sistema capitalista es un chiringuito financiero global en que, sí o sí, la inmensa mayoría termina siendo estafada. Cada euro en manos de la gente está en la diana de los depredadores. El sistema está organizado para que nadie que no colabore con ellos pueda sobrevivir, para que la gente compita por estar dentro de su maquinaria infernal, a costa de no vivir una vida digna, si colabora, y de perecer si pierde en esa competición.


La única salida es la conciencia y la solidaridad global para crear una economía al servicio de las necesidades humanas y del planeta. Ese es el reto de la Humanidad, del único que no se habla en el G-20, salvo para evitar que lo realicemos.


Hoy vemos la cara de la estafa y la mentira cuando vemos ir al Juzgado a Urdangarín. Me pregunto: ¿Qué hay de estafa en la monarquía, en el poder ejecutivo, legislativo y judicial español, en nuestra democracia?. ¿Podemos confiar en las instituciones europeas, en el FMI, en la ONU? ¿Cómo podemos llamar a la actividad de las bolsas, las agencias de calificación, las multinacionales de todo tipo?. ¿No serán todas las guerras, las crisis, las falsas democracias y las revoluciones de diseño una GRAN ESTAFA? ¿Vivimos dentro de una estafa sistemática y global?

martes, 21 de febrero de 2012

ÍNTIMO PARTE DE GUERRA


Me gustaría compartir algunas vivencias con un objetivo: demostrar que no sólo se nos agrede desde la legislación o la decisiones ejecutivas de las instituciones. Como si de una campaña organizada se tratara se nos quiere sumergir en un estado de shok a base de golpes que nos lleven a un estado de abandono de nosotros mismos. En esa campaña se han podido unir los bancos, las compañías telefónicas, las empresas de energía, las de seguros, de una manera coordinada con los continuos golpes del gobierno y los mercados.


Os cuento en primer lugar el caso de una familia que hipoteca su casa para operar a su hijo de un tumor cerebral pagando el viaje y la intervención de un neurocirujano infantil suizo (150.000 euros). Está claro que es un caso de alguien que ha querido vivir por encima de sus posibilidades. El marido queda en paro, a ella le reducen la jornada y el sueldo. Acuerda con el banco que éste le dé un crédito personal que cubra los impagos temporales, y que comenzaría a pagar en octubre de este año. Encuentran trabajo y van ingresando cantidades, pero el banco las aplica anticipadamente al pago del crédito personal y deja impagada la hipoteca. La familia reúne la cantidad que según el banco se debe de la hipoteca, pero el banco no la acepta porque ha declarado vencido todo el crédito hipotecario, que le reclama en un burofax, y el resto del crédito personal del que no ha vencido ni la primera cuota. Ayer se concentraron en la oficina para exigir una negociación los convocados por el Grupo Stop Desahucios. Hoy se ha presentado un escrito al banco, exigiendo el cumplimiento de lo acordado y mostrando la disposición al pago de lo vencido.


El viernes tuve el despacho un caso muy típico y extendido, un atraco de una compañía de comunicación, que en este caso es ONO. Este hombre, médico de profesión pero jubilado con 78 años, se cambia de proveedor de teléfono fijo, adsl y televisión, de ONO a Vodafone en abril del año pasado. Como hace la portabilidad de un teléfono le dicen que queda dado de baja de ONO. No obstante llama a ONO para comunicar la baja. En noviembre descubre que siguen cobrándole de ONO, que ha pagado más de 500 euros en esos meses. Manda una carta con acuse de recibo pidiendo que de una vez le den de baja, aconsejado por la OCU, y da orden al banco de que no pague un duro más a ONO. Me trae una reclamación de 203 euros de meses posteriores. Está recibiendo un acoso tremendo por teléfono y carta para que pague. Si no es por su nuera, ya lo habría pagado.


Este mismo amigo-cliente, me llama ayer porque ha recibido una carta de ENDESA, que le pide rellene, firme y devuelva un contrato, cuando se informa para comprobar que es una actualización del anterior, le dicen que él ha solicitado los servicios de gas de esa compañía, cosa que no ha ocurrido porque la tiene con Gas Natural.


La semana pasada un cliente sentado en un bar me insistió en que me tomara una cerveza, precisamente cuando me levantaba de una mesa del mismo bar en la que celebraba con la letrada de Cajasur que se había suspendido la subasta de otro afectado por la hipoteca. La acepté pero no imaginaba que un señor que hablaba de pie a poca distancia con otros que sé que son directivos de bancos, estaba en la misma mesa de mi cliente, como me anticipó éste. Mientras escuchaba las explicaciones sobre quién era, observaba como el susodicho con una actitud segura, casi chulesca, respondía con negativas a los señores de los bancos. Al poco se sienta, nos presentan. Aprovechando que este cliente desconoce mis opiniones y mis actuaciones, tuve una lección práctica en directo, de como el capital especulativo extranjero está comprando el producto de los cientos de miles de desahucios, a precio de saldo. El negocio es tremendo, repugnante.


No concreto más por motivos evidentes, pero os aseguro que los detalles que, discretamente, pude sacar al autor, son escalofriantes. Aunque nada que no podáis imaginar, cuando lo compruebas de primera mano, el impacto no te lo quita nadie.


Nos han declarado la guerra total de la que desconocemos su profundidad, sólo sentimos los golpes cada día. Este ha sido mi parte de guerra de hoy.

martes, 31 de enero de 2012

EJERCER LA CIUDADANÍA

Es evidente que el poder no está siendo ejercido por el pueblo, que muy al contrario se está ejerciendo contra el pueblo.

Es evidente que el responsable último de que ésto sea así es el propio pueblo ya que, de lo que emana de la suma de voluntades de los ciudadanos, de sus acciones y de sus omisiones, de su actuar y de sus tácitas conformidades, no se genera un PODER CIUDADANO al que los gobernantes respeten lo más mínimo.

Es evidente que un gran grupo de ciudadanos estamos en absoluta rebeldía, otros disconformes, otros desconcertados y, por último, otros andan jugando a culpabilizar a unos o justificar a otros, en ese teatro montado por el antes bipartidismo aparente, y ahora monopolio del PP del poder político de las instituciones. Pero el poder real es el del poder económico- financiero global, y, supeditando a éste, el de la plutocracia ancestral española dominadora cultural a través del control mediático y religioso que ejerce la Iglesia Católica. Como símbolo y emblema de este entramado, pero con un poder más real que el que muchos creían, tenemos al monarca en la cumbre de la pirámide.


CONCLUSIÓN EVIDENTE: Tenemos que cambiar para que todo cambie. Tenemos que generar un contrapoder contra el poder del dinero. Tenemos que defendernos generando un PODER CIUDADANO que pare los pies a quienes vienen ganando cada vez más poder y acumulando cada vez más riqueza. Ese poder se construye con unidad, coherencia y determinación. Se construye con protestas y con propuestas, diciendo no a lo que no es justo y razonable y sí a lo que construye sociedad civil, con valores humanos, sociales y liberadores del poder del dinero. Se hace con cada grano haciendo granero, eliminando lo que estorba y divide. Cada ciudadano, cada organización, cada colectivo tiene un deber, una responsabilidad que empieza por saber lo que hay que cambiar. Cada acción u omisión de cada uno de ellos que contribuye a mantener al sistema debe ser eliminada. Cada acción u omisión que construya unidad, conciencia colectiva y participación deber ser fomentada.


A veces me pregunto si contribuyo con estas letras a algo o estaré siempre diciendo lo mismo, a los mismos, a los que no lo necesitan. Pero necesito decirlo...seguir gritando, como cada uno de nosotros en nuestro pequeño desierto, hasta que nuestros caminos se unan y sintamos la fuerza de nuestro PODER CIUDADANO.

sábado, 21 de enero de 2012

CRISIS ÉTICA


Confieso que en ésto de dictar normas para los demás somos, yo el primero, siempre más certeros que en aplicárnoslas a nosotros mismos. Cuantas veces nos hacemos trampas en el solitario, vemos la paja en el ojo ajeno, sobre todo miramos al otro para evitar mirarnos y conocernos. Reconocernos en los males ajenos, hacernos preguntas complicadas, reconocer nuestras debilidades, nuestros miedos y enfrentarlos no es plato de buen gusto para nadie. Nos aparecen palpables los males del partido ajeno, de la religión ajena, del equipo de fútbol contrario. Hablamos y hablamos para romper el silencio, que siempre nos examina, para que no podamos comprobar cuanto de lo que criticamos llevamos dentro.


Aye estuve viendo un programa interesante sobre la economía sumergida, la evasión de impuestos, los paraísos fiscales, las prestaciones recibidas sin merecerlo, en definitiva, nada que no veamos en cada barrio, pueblo, o que no adivinemos de los grandes magnates o mangantes. Hablaron del fraude contrario a la ley, pero nada se dijo del legal, del que ya las leyes llevan incorporado. Me llevó a pensar en la corrupción de tantos políticos hasta llegar a la Corona, en el reconocimiento social de que el que no roba es porque no puede o el que no defrauda es porque está controlado. Es tanta la presión que el honrado no se atreve a cuestionar al defraudador, el que trabaja en limpio no ve obstáculo en que otros lo hagan en negro, no ve el peligro para la supervivencia de la empresa cumplidora, de las prestaciones y servicios públicos que aquellos ponen en riesgo seguro. Vienen tiempos difíciles, todo está en peligro. La búsqueda de seguridades hace que muchos miren al poder buscando en él soluciones que se impongan, que ordenen lo que individualmente es imposible conseguir. Pero el desconcierto de las masas las idiotiza, las somete a cualquier espontáneo como la historia enseña. Ya conocemos, o debiéramos conocer las consecuencias. Crece la ultraderecha en Europa, el racismo y la xenofobia. El otro es siempre el culpable de todo. El extranjero, el catalán, el andaluz, el vasco o el gallego; el trabajador, el parado fraudulento, el funcionario, el médico, el juez, el abogado; el policía o el indignado, nadie se queda sin enemigo del que echar mano, con mayor o menor razón en cada caso. Nuestros egos poderosos vencen siempre contra nuestra necesidad de encontrar espacios de encuentro y de responsabilidad social.


La izquierda, los utópicos de la sociedad igualitaria en derechos y obligaciones, tenemos miles de razones para protestar; mientras predicamos, somos incapaces de asumir responsabilidades, de unir esfuerzos, de mostrar piedad con el que discrepa lo más mínimo de nuestra absoluta verdad. Desde la llamada izquierda gobernante no se ha hecho una mínima pedagogía de que lo que dice la Internacional: "No más deberes sin derechos, ningún derecho sin deber", es una exigencia ética irrenunciable. La pedagogía ha sido la del intercambio de favores por votos, la del compadreo, la del palo y la zanahoria.


Una nueva sociedad no será posible sin ciudadanos conscientes de ser tales, de que sus derechos no son gratis, nadie los regala, nos los damos nosotros mismos cuando nos comprometemos a participar en hacerlos posibles para nosotros y para los demás. No existen atajos, ni huidas adelante que no conduzcan a la selva, al fascismo y a la destrucción de la guerra total.


Para sustituir al sistema que nos atenaza y nos hace infelices, tenemos que derrotarnos, observar y destruir a los vicios y prácticas que actúan como aliados del sistema y que anidan en nuestro interior.

miércoles, 18 de enero de 2012

¿PREVARICARÁ EL TRIBUNAL SUPREMO?


La sentencia de 26 de junio de 1.996, del Tribunal Supremo, al interpretar los elementos del delito consistente en que una autoridad, un juez o un funcionario dicte a sabiendas una resolución injusta, declara: "Los diferentes delitos de prevaricación exigen como elemento objetivo la absoluta notoriedad de la injusticia, faltando tal elemento cuando se trata de apreciaciones que en uno u otro grado son discutibles en derecho. Sólo cabe prevaricación, cualquiera que sea su clase -judicial o administrativa- o su modalidad de comisión -dolosa o culposa- cuando de modo claro y evidente, sin posibilidad de duda alguna al respecto, la resolución de que se trate carece de toda explicación razonable, es decir, es a todas luces contraria a derecho... pudiendo referirse tal ilegalidad así cualificada, tanto a aspectos de procedimiento como materiales, ya se trate de cuestiones de calificación jurídica, ya de problemas de hecho o de apreciación de la prueba. Y así, esta Sala viene utilizando con frecuencia los términos de "patente, notoria e incuestionable contradicción con el ordenamiento jurídico", "tan patente y grosera que pueda ser apreciada por cualquiera"... "se reserva el Derecho Penal para aquellos casos de tan flagrante ilegalidad que quede de manifiesto la irracionalidad de la resolución de que se trate, conforme al principio de intervención mínima" -sentencias de esta Sala de 20-2, 10-7, 6-10, y 14-11 todas de 1.995-".

Si condenan a Garzón, como parece que nadie discute y avalan las decidiones que se han adoptado en la instrucción de los tres casos contra él, a pesar de que el Ministerio Fiscal no acusa porque no cree que se den los anteriores elementos, porque no existe delito; siendo quien más interés debiera tener en un proteger la correcta administración de justicia, estaríamos ante una decisión injusta que evidentemente vulnera el precepto penal apliacado y la propia interpretación reiterada y pacífica del propio Tribunal Supremo que, evidentemente a sabiendas y con palmaria injustica, rompería su propia y recta doctrina.

Prevaricar no es el delito que se comete al dictar una resolución contra el poder establecido aunque éste pueda estar fuera de la ley, no es toda resolución que socave dicho poder. No prevarica el que cree adoptar al amparo de la ley dicha resolución, o siendo discutible la norma aplicable o su interpretación, dicha resolución haya sido apoyada por otros funcionarios, autoridades, jueces o el Ministerio Fiscal, como ocurre con las escuchas y con la investigación de los crímenes del franquismo.

Los delitos no son tipificados por el Tribunal, son los legisladores los que definen qué es delito, y no existe mayor prevaricación que condenar a alguien por una conducta que el Código Penal no preve entre las que son merecedoras de reproche penal. Si la Sala Segunda del Tribunal Supremo condena al Juez Garzón, esa decisión judicial será una decisión injusta, a sabiendas de su ilegalidad y de su injusticia y por tanto será constitutiva de un delito de prevaricación. Así debería ser advertido por el propio Fiscal en su informe final, ya que el hecho de que éste no acuse evidencia que no puede haber prevaricación.

Que la ley sea igual para todos exige que la ley esté por encima de todos y a todos obligue por igual empezando por sus superiores interpretes

lunes, 26 de diciembre de 2011

UNA DOSIS DE MENTIRA

Los individuos y la sociedad actual necesitan una buena dosis de mentira para sobrevivir. Necesita creer en que lo improbable es evidente, por ejemplo que el rey no tenía ni idea de los asuntos de su yerno, porque le da miedo pensar en lo que cualquier padre sabe de sus hijos, del padre de sus nietos, de cómo se gana la vida, de cómo resuelve su problema de vivienda, la educación de sus hijos o asegura su futuro. Algún día alguien nos dirá toda la verdad que sea posible conocer de este asunto, cuando ya no sea peligrosa la verdad para la monarquía y para los que están cómodos con ella. "Todos somos iguales ante la ley", nos dice el único español al que la ley descarta expresamente de esa igualdad, el único que dice ser intocable. Esa fue la dosis de mentira que se metieron en vena los españoles la "noche buena".


Aceptamos la mentira como una necesidad. Muchos van los domingos a misa a buscar su dosis semanal, y también van otros a misa a buscar su dosis de única verdad. Pero no hay que hacer ningún esfuerzo para obtener nuestra dosis de mentira, nos tienen organizado el suministro cada vez que encendemos la tele. La mentira más útil de estos días es la que nos lanzó Rajoy en su investidura como el mejor "pater familias" de "todos los españoles". Hablar de un todos revolutum nos exime de pensar, nos lleva a la seguridad de obedecer cuando se nos conmina al sacrificio. Como si la crisis hubiese venido como el terremoto de Lorca o Japón, como si no hubiera culpables y beneficiarios de la crisis. El monarca avala a Rajoy como el mejor continuador de la obra de su antecesor para tiempos aún más duros (tiempos recios dijo el nuevo Ministro de Interior que sonó a advertencia para los que nos vamos a salir de ese "todos los españoles"). Las dosis de mentira van a ser muy necesarias para que mantengan su chiringuito, y para nosotros "los españoles rebeldes y descreídos" será imprescindible comunicar la verdad que vivimos, sentimos y palpamos. Hoy más que nunca Santo Tomas es nuestro guía ante el engaño interesado.

La única verdad dudosa que tenemos que exigirnos creer y hacer cierta es la de, que con unidad, verdad y coherencia personal, vamos a defender la verdad y a hacer realidad los derechos humanos para que la Humanidad sobreviva.

domingo, 11 de diciembre de 2011

FRENTE AMPLIO ANTICAPITALISTA


Ayer estuvimos unas 200 personas en la Asamblea de constitución de Mesas de Convergencia de Acción Ciudadana en Córdoba, vinieron Pedro Montes y Jose Coy ( Juan Torres no pudo por enfermedad). Pedro Montes defendió la salida del euro porque ante la imposibilidad del pago de la deuda externa (según el Banco de España la deuda pública más la privada superaba en 2010 los 2,3 billones de euros) una moneda propia daría mayores oportunidades que el imposible cumplimiento de los criterios impuestos. Tuvimos una charla interesante, que algunos prolongamos en la comida, no porque encontráramos una salida sin sacrificios que no la hay, sino porque se reafirmó la necesidad de que todos los esfuerzos se concentren en evitar que, una vez más, los sacrificios de la mayoría sólo sirvan para salvar los beneficios de una minoría. Desunidos, incoherentes e inconscientes, con reproches y egoísmos de las partes, reproduciremos, una vez más, el guión repetido de un drama que en estas circunstancias es ya una tragedia.
Las Mesas son el proyecto de unidad necesario que, inspirado por un grupo de economistas críticos gente del 15M y militantes o no de partidos pretende que desde la base construyamos la unidad, coherente y diversa al mismo tiempo, que desemboque en un FRENTE AMPLIO anticapitalista, como única forma de responder a las agresiones del sistema, a la destrucción de derechos y al ataque a la democracia que ya estamos viviendo.
La búsqueda de la unidad tiene que partir de la ausencia de apriorismos, de culpabilidades sobre los desencuentros del pasado, cabemos todos los que estemos de acuerdo en la necesidad de esa Unidad y Coherencia para conseguir representar políticamente a la inmensa mayoría de la sociedad de la que directamente se ha de nutrir ese Frente Amplio que ponga a la economía al servicio de las necesidades humanas y para eso todos los ciudadanos tenemos que implicarnos en una acción política sin precedentes.
Sabemos todas las maneras equivocadas que en el pasado nos han impedido avanzar. Podemos resumirlas en que hemos hecho nuestros valores de la sociedad que tenemos y que no nos gusta, y no hemos interiorizados los que han de servir a la sociedad que queremos construir. Por eso, valores como el individualismo, la competitividad entre nosotros, la lucha por la supervivencia de nuestros egos, y del poder de los grupos, partidos, siglas o personas, son nuestro principal enemigo a batir. Para eso no podemos partir de que este movimiento de unidad y coherencia, con y por los objetivos, debe ser fruto de la reflexión individual y de la participación horizontal de todos, eliminando todo lo que siempre nos ha impedido avanzar.

viernes, 26 de agosto de 2011

CRISIS DE VALORES Y ACUERDO CONSTITUCIONAL


La crisis, se ha dicho por muchos incluido el Papa, es una crisis de valores. Aunque en sus argumentos cada uno lleva el agua a su molino, es importante ese reconocimiento porque esa crisis no se resuelve con la bajada de la prima de riesgo o el aumento de la productividad. La existencia de una crisis ética profunda nos exige a todos un replanteamiento de nuestros esquemas personales y colectivos. Como no somos islas, como vivimos en permanente interrelación en una mezcla de competencia y cooperación, las revisiones de lo personal nos iluminan sobre lo colectivo y viceversa.
Para los que hemos discutido -más en la teoría que en la práctica- y contestado la situación anterior, incluso cuando parecía que no había motivos porque, aparentemente, la mayoría de la población “vivía mejor que nunca”, esta crisis es una confirmación de nuestra insatisfacción. Manteníamos que los logros económicos eran números en un papel que reflejaban crecimientos cuantitativos, beneficios empresariales, niveles de renta indiscriminados. Esos números eran el  resultado de excluir a los que no contaban para nadie, no estaban en las estadísticas, ni tenían, ni tienen hoy, presencia real en nuestras vidas, ni incluían el coste del derroche para las generaciones futuras o la capacidad de renovación de recursos naturales. Aquellos polvos y estos lodos, han sido el resultado del “dejar hacer” del liberalismo económico, del utilitarismo y del consumismo hedonista guiado por la satisfacción de necesidades impuestas por el marketing.
Antes de la debacle algunos colectivos no estaban satisfechos, otros lo estaban sin ser conscientes de que no tenían motivos para estarlo, pero ya sabemos que eso era intranscendente pues para el sistema hay que estar a la utilidad total del mismo, aunque el reparto de utilidades y beneficios sea objetivamente injusto y desproporcionado. Si en unas épocas ese lucro ha exigido la esclavitud de seres humanos, la necesidad de la guerra, de la colonización, la explotación y miseria de otros pueblos, la discriminación de las razas, de las mujeres, el establecimiento de clases sociales, hoy, a la pervivencia de algunas de estas maldades, se añade la negación del futuro a nuestros jóvenes y la vuelta a un estado de inseguridad y malestar general que va afectando a capas cada vez amplias y que condena a las nuevas generaciones. De eso partimos, en eso estamos, los que nos gobiernan siguen con la misma lógica para preservar los mismos incuestionables intereses de una minoría aún cuando los acontecimientos delatan los errores e inviabilidad del sistema. La consecuencia es que el monstruo necesita nuevas victimas por eso ya hay países que en la pretendida solución de la crisis global vamos a tener que ser sacrificados.
Dentro de estos países también se plantea el conflicto por el reparto de los sacrificios. La solución está siendo, a modo de ejemplo, que los que empezamos a trabajar a los 12 años terminaremos a los 70, mientras muchos jóvenes no tienen posibilidades de incorporarse al mundo laboral. Se está optando por la subida de los impuestos indirectos que no tienen en cuenta el nivel de las rentas, los que pagamos todos por igual. Por la privatización de los servicios públicos, por los recortes en las prestaciones, por reducir el gasto y el empleo público en los servicios esenciales para los ciudadanos.
Desde la política, en países como España, Grecia y antes Portugal, las bases electorales que han mantenido a partidos que se pensaban hacían más llevadero el impacto de las políticas liberales, los graneros de votos, que es como se nos ha tratado, de los partidos de izquierda están hoy siendo atacadas por esos mismos partidos mientras venden esos sacrificios como inevitables. Ahora, dirán algunos de estos votantes, los nuestros vienen a por nosotros. Esa es la base de la crisis política, del No nos representan.
La respuesta de las amplias capas insatisfechas, se está empezando a dibujar, se está empezando a organizar con la ayuda de las redes sociales, se van sedimentando ideas y planteamientos nuevos, pero los referentes políticos, que debieran haber encauzado el descontento y planteado soluciones, hace tiempo que fueron asimilados por el sistema y puestos a su servicio. Supongamos que es a eso a lo que llamamos crisis de la izquierda, con la consecuente inexistencia de respuestas diferentes a través de un sistema institucional representativo que, con las reglas actuales, no es percibido como fuente de soluciones sino de problemas.
El conflicto que de la situación que vivimos resulta es de una gravedad extrema. Es patente que está fuera del control de los que estarían llamados a dar respuestas y esa amenaza nos interpela a todos a buscar respuestas urgentes y eficaces pues en otro caso el desastres estará servido.
Tradicionalmente situaciones parecidas pero menos profundas se resolvieron recurriendo a los conflictos bélicos. Sin descartar que esa salida se proponga con cualquier excusa (como de hecho vemos nunca ha estado libre la humanidad de esa lacra), desde luego nada será como lo que hemos conocido. El nivel de compresión de la realidad y conocimiento de nuestra historia, por un lado, el desarrollo de nuevas tecnologías de la comunicación, por otro, y el nivel destructivo de una guerra de la misma escala de las más recientes, son argumentos contrarios a lo que de otra manera ya se habría producido.
Sin embargo los ataques especulativos a las monedas, las guerras por el petróleo, las tensiones comerciales, son síntomas de un conflicto mayor y ya irresoluble con este sistema: la supremacía de los mercados a costa de la vida de los seres humanos y de la naturaleza. Lamentablemente, el sistema se resiste a los cambios, ni siquiera a mínimas reformas pues está diseñado para depredar al máximo, es su instinto.
Esa es la realidad a la que nos enfrentamos, seamos conscientes o no, y nada va cambiar si no cambiamos nosotros, pues el sistema se alimenta de los valores que nos ha inoculado. Subjetivamente esta realidad nos puede llevar a la desesperación y el fatalismo, o a una nueva civilización que supere con nuevos valores lo que de otra forma sería inevitable. Estamos condenados a la esperanza, a confiar en nosotros mismos, en nuestras capacidades que son muchas, en nuestra creatividad, en la capacidad de análisis y respuesta, de adaptación y cambio a circunstancias cada vez más extremas. En este mundo global el futuro dependerá de lo  que todos los seres humanos demostremos.
Para empezar debemos sumar y construir, sustituir la competencia desordenada por la cooperación, el diálogo constructivo a todos los niveles, el logro de grandes consensos cuyos resultados son al mismo tiempo cada vez más inexorables y urgentes porque está en juego la supervivencia.
No partimos de cero. Los consensos básicos nos vienen impuestos por valores irrenunciables que forman parte de la esencia ideal de toda persona humana. La efectiva realización de los derechos humanos en todo el planeta, los formalmente establecidos y los que se reconozcan como producto de nuestra reflexión colectiva sobre su necesidad. Pensemos en los derechos de las generaciones futuras, esos que hoy sabemos que serán de imposible realización al ser incompatibles con la depredación de todos los recursos que estamos haciendo desaparecer para siempre.
Es evidente, al menos para mi, como la historia que nos ha llevado a este estado de cosas lo demuestra, que el futuro, si existe, no puede venir impuesto por una ideología, religión, o sistema preconcebido al que se nos someta por la fuerza. Es decir, el valor de la libertad de conciencia, pensamiento, y expresión individual no es prescindible en ningún caso, y deberá estar sólo limitada para ser compatible con la libertad del resto.
Desde un marco ideal, teórico en cuanto que desconocido en el devenir histórico, la libertad va unida de forma esencial, al respeto de la libertad ajena.
Pero esta libertad de todos y cada uno no existe en abstracto sino en las condiciones que las hacen posible, por lo que nuestra libertad está obligada a conseguir que esas condiciones para la libertad del otro estén siempre presentes. Todos estamos obligados a definir esas condiciones mínimas de libertad y desarrollo humano que es la tarea que nos lleva a establecer derechos y reglas justas y por igual para todos, que no son límites impuestos, sino acordados desde nuestra propia libertad.
En palabras de Rawls “Un individuo que se dé cuenta de que disfruta viendo a otras personas en una posición de menor libertad entiende que no tiene derechos de ninguna especie a este goce. El placer que obtiene de las privaciones de los demás es malo en si mismo: es una satisfacción que exige la violación de un principio con el que estaría de acuerdo en la posición original”. Es decir, la situación inicial hipotética en la que ciudadanos racionales, iguales, y libres, bajo el velo de la ignorancia de su propia situación actual o futura, acuerdan escoger los principios que satisfagan los bienes sociales básicos, entre los que señala derechos, libertades, oportunidades, ingresos, riqueza, y el autorespeto.
Nunca hemos estado en esas condiciones de libertad, igualdad y racionalidad para escoger y acordar las normas y principios. Éstas siempre se han impuesto desde el poder de unos sobre otros, desde una posición real de desigualdad, y, la mayoría de las veces, de opresión e injusticia. Por tanto, las reglas no han sido acordadas libremente sino que son el resultado de la lucha por el poder del que emanan.
Conseguir que podamos decidir las reglas justas de convivencia y logro de nuestras necesidades y satisfacciones, las normas de este juego de decidir como seguiremos decidiendo entre todos, desde una posición de igualdad y libertad en beneficio de todos y de cada uno, es una decisión cada vez más urgente.

domingo, 24 de julio de 2011

¿Nadie es responsable?

Acaban de intervenir la CAM, como ya pasó con Cajasur y Caja Castilla la Mancha. Los políticos del PPSOE y la Iglesia Católica se han financiado a placer con las Cajas, sus consejeros y directivos han conseguido prevendas. Apostaron por inflar la burbuja inmobiliaria y financiera que puso la vivienda lejos del alcance de los jóvenes parados y encadenó a una hipoteca de por vida al resto de los que la necesitaban, mientras los especuladores se enriquecían con las plusvalías generadas con el tráfico de influencias, los sacrificios del mundo del trabajo y la destrucción de la naturaleza.  El endeudamiento privado crecía con las facilidades de crédito que alimentaba la burbuja con dinero negro y blanco, en su mayor parte proveniente del exterior.


Ante las dimensiones de la crisis, en lugar de pedir responsabilidades en cada Caja, banco, ayuntamiento, comunidad, investigando hasta el último detalle cada una de las operaciones, ante el Tribunal de Cuentas, en los juzgados, y en cada partido político, somos los ciudadanos los que tenemos que pagar su fiesta con nuestros impuestos, recortes de derechos y pérdida del patrimonio colectivo que eran nuestras cajas.


 Se extiende como la pólvora la idea de que todos somos responsables porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Pero esa imagen que es muy vendible es también muy falsa. El capitalismo que apuesta por la individualidad en cuanto a repartir el éxito, los fracasos los socializa y enmascara, nunca es la culpa de los culpables. En todo caso, vamos a sacar a la luz con objetividad lo que ha pasado realmente y que cada palo aguante su vela.


En el movimiento 15 M se hacen muchas propuestas razonables y justas, que parten del cuestionamiento del sistema electoral, político y económico. Pero debemos dejar claro que no cuestionamos los derechos que nos reconoce la Constitución, entre ellos el derecho a la vivienda, el derecho-deber de trabajar y de participación política, o la tutela judicial efectiva entre otros, que deberían haber garantizado las instituciones que no es que no funcionen, sino que lo hacen contra estos derechos para garantizar privilegios y manejar al pueblo desde sus poltronas y medios de control y engaño de los ciudadanos.


El mal funcionamiento de los partidos políticos es una de las causas. No son democráticos ni pueden serlo con este sistema electoral. No canalizan las aspiraciones de la gente, ni responden a intereses que se opongan a la conquista y mantenimiento en el poder. Dependen de la financiación de los bancos y del control de éstos de los medios de comunicación. Al menos en los llamados partidos de izquierda, los militantes deberían encabezar esta exigencia de transparencia, en vez de estar siendo chuleados por los aparatos para que justifiquen las muchas atrocidades propias con la pretendida excusa de ser siempre mayores las del contrario, o tragando imposiciones de los líderes con tirón mediático o populista, en una dictadura de la imagen y del marketing sobre las ideas, la participación y la democracia interna.


Para que la catarsis colectiva que debe ser esta revolución de la buena gente, como yo llamo al 15M, hacen falta limpieza, exigencia de responsabilidades hasta sus últimas consecuencias, pues no adivinamos la profundidad de las tropelías cometidas. Sin esa luz, la mierda se seguirá acumulando en los rincones y debajo  de las alfombras. Hace falta un safarrancho de limpieza a fondo. Usemos internet para poner en evidencia todo lo que está tapado, denunciando y sometiendo ante la justicia y la opinión publica todo los atropellos a la ley y nuestros derechos.


Hay que saber lo que ha pasado en Cajasur, en la CAM, en CCM, y que no quede impune. Que no lo paguemos los de siempre, como siempre. Ya está bien de socializar pérdidas y privatizar ganancias. El Estado no es un negocio montado sólo para que unos cuantos se lucren.


Sugiero que una dimensión del 15 M sea la investigación y esclarecimiento de estas responsabilidades, con la participación de todos pero con el máximo rigor y transparencia, caiga quien caiga. Todos sabemos un poco de esta historia, pero tenemos que hacerlo de forma discreta y organizada. Ya tenemos ejemplos en los que mirarnos y la red es un instrumento válido pero no exclusivo. La información más que nunca es poder. Si el pueblo carece de ella, la democracia es una entelequia.  

martes, 14 de junio de 2011

LOS FRUTOS DEL 15-M

El 15-M ha triunfado y ya ha servido de mucho. Ha servido para decir a los partidos, banqueros, medios de comunicación y jueces, que el pueblo no admite todo, que han llegado demasiado lejos en su desprecio a los ciudadanos y que la democracia representativa ha fallado por las traiciones de los representantes a sus representados. Ha fallado porque el sistema no permite alternativas reales, porque siempre te da a elegir entre lo malo y lo peor. Ha fallado porque no se admiten intromisiones del pueblo en una democracia que de hecho no le pertenece. Que no es real la democracia porque la voz de los trabajadores (sindicatos) y de otros colectivos está mediatizada por los que controlan su superviviencia económica.



Ha fallado porque es descarado que hay grupos de presión a los que nadie cuestiona y que tienen intereses contradictorios con los valores constitucionales, y con los interese populares. Si los mercados imponen sus intereses a la superviviencia económica, al bienestar y a la protección de los estados de necesidad de los más desfavorecidos, si se facilita el beneficio de unos pocos sobre el derecho al empleo o la vivienda, al crédito, a una justicia eficaz para todos, al derecho a una educación o salud de calidad y accesible a todos, lo haga quien lo haga, es una traición a la voluntad expresada en el contrato social que firmamos al aprobar la Constitución.



Debemos de fijar un resultado concreto que demuestre que podemos cambiar entre todos esta vida de sumisión al sistema establecido. Exijamos el lunes un decreto que paralice indefinidamente las subastas y desahucios de viviendas ocupadas permanentemente por los deudores de los créditos hipotecarios y acrediten que no pueden pagarlos por haber perdido su empleo u otras circunstancias que hayan hecho imposible abonarlos. Debemos exigir el rescate de los ciudadanos de las manos de las entidades financieras a las que estamos salvando con nuestro dinero de sus tropelías.



Haz que esta demanda llegue a ser asumida por todos y sea la bandera de mínimos, sin renunciar a otras. Será una rectificación de lo decido en el Congreso, será una bofetada a los mercados, será una demostración de poder y un ejemplo que podemos mostrar al mundo de poder popular y DEMOCRACIA REAL que produce cambios concretos, que es solidaria, que hace realidad los derechos constitucionales.



NI UN SOLO DESAHUCIO POR PERDER EL EMPLEO.



Si Botín (Alí Babá) y los cuarenta ladrones fueron recibidos bajo palio en la Moncloa por ZP, nosostros somos más y tenemos más derechos. Somos los que hacemos realidad los sueños y ahora la DEMOCRACIA REAL ES EL MÁS QUERIDO Y NECESARIO.